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FERNANDO COLLADO

España exige un gran acuerdo

Por primera vez los electores han dicho en las urnas que quieren acuerdos fuertes entre PSOE y PP en los grandes asuntos que afectan a los españoles. Y lo han hecho incrementando la bolsa de escaños de ambos partidos en el Congreso. Ha sido como un referendo, un voto de confianza a los proyectos en favor de España, al tiempo que los excluyentes, los nacionalistas más aguerridos y quienes usaron lenguajes indescifrables han caído en porcentaje o han sido desalojados de la Cámara por la fuerza de la democracia. No hay nada más real y más profundo en la política que lo que acaba de suceder.

El PSOE ha subido cinco escaños, los mismos que el PP, y como ejemplo de la decadencia de los intolerantes valgan los cinco asientos perdidos por ERC y Carod. Seguro que otros los usarán con más tino. La responsabilidad ante la que han puesto los españoles a socialistas y populares es la del sentido común. España quiere a España, en la lucha contra ETA y en las demás contiendas; España quiere paz, seguridad, empleo, bienestar..., y quiere que todo ello nazca del acuerdo entre los dos grandes partidos nacionales.

Dijo el presidente Revilla ayer mismo que emprenderá una cruzada para que PSOE y PP se unan durante los cuatro próximos años en la búsqueda del bien común. Y ya ven, no parece que es el único que lo piensa, porque así se acaban de manifestar en las urnas más de 20 millones de españoles. Tanta gente no puede estar equivocada, de modo que lo más deseable es que no venga ahora una cuadrilla de diputados enfrentados a poner las cosas difíciles.

Números cantan: entre PSOE y PP copan 322 escaños del Congreso, con sólo 28 para el resto de fuerzas parlamentarias. Nunca como ahora los números habían hecho tanto para aclarar una situación y nunca como ahora los partidos han estado tan obligados a entenderse. La pasada legislatura, con desencuentros importantes en los grandes asuntos de Estado -terrorismo, modelo de país, inmigración- debe pasar a la historia para retomar el pulso a lo que los ciudadanos consideran vital: un gran acuerdo entre quienes se sabe que representan a todos.

Una mención especial merece el batacazo de ERC -de ocho diputados a tres-, el descenso del PNV y la desaparición de EA y CHA. Los nacionalistas periféricos deberán repensar sus acciones ante la Cámara española, la que representa a todos, y dejar la política de casa para las instituciones locales. El partidismo, la soberbia y el chantaje no deben tener cabida en el Congreso de todos, y así lo han entendido los electores de este país. Loable y destacable es también el escaño aportado a la Cámara Baja por Rosa Díez: si alguien merecía entrar, ésa es ella.

CANTABRIA: RECUPERACIÓN SOCIALISTA

En Cantabria la relación de fuerzas no ha cambiado (3-2 a favor del Partido Popular) pero el PSOE ha recuperado voto y porcentajes en perjuicio del PP, que cae 1,71 puntos, mientras la lista encabezada por Elena Salgado recupera 2,56. Y lo han hecho los socialistas en el peor momento, después del sopapo de las regionales de hace menos de un año.

La no presencia del PRC -sangrador del PSOE- en el combate nacional ha sido clave, pero más aún la determinación de Revilla de votar al PSOE, lo cual hizo público y gritó a los cuatro vientos sin ambages. Ese movimiento del líder regionalista, la comida entre la candidata Salgado y alcaldes del PRC, más el efecto Zapatero, han llevado a una ministra que vino de fuera a mejorar los números de Rubalcaba el de Solares. Cosas de la política, y de Revilla, claro.

Tal movimiento del purriego en comandita con Lola tendrá dos efectos balsámicos. Uno inmediato: la tranquilidad en el Gobierno regional sin mosquitos que desvíen la atención hacia los resultados, que quedan avalados y aumentados por la victoria de ZP en Cortes. Y otro con vistas al otoño: el congreso regional del PSOE, que Lola encarará con más tranquilidad por un doble motivo. Porque el partido se ha reforzado en voto en las generales y porque ZP sigue en Moncloa, y ZP ya ha dicho en más de una ocasión que aquí Lola y después gloria.


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