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Santander 28 de julio de 2017 | verano

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:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: 22 de marzo de 2017 :::

 Por Víctor Tejedor

Diego se aferra a la mamandurria

Sr. Ignacio Diego: después de tantos años demostrando su poca capacidad política y ninguna valía para cosas buenas, ¿cómo es posible que todavía no se haya dado cuenta de que la mayoría de los ciudadanos de Cantabria y de los afiliados y simpatizantes del PP no le quieren? Pero usted vuelve con la burra al trigo porque quizá en sus creencias megalómanas piense que es un enviado de Dios. Encima en estos 30 años que lleva viviendo de la mamandurria del martirizado contribuyente le ha ido muy bien. Usted anda desahogado mientras los trabajadores y clases medias sucumben.

Todo ello puede que le haga pensar que los demás somos tontos de remate. Pero la realidad es que en las votaciones a presidente de su partido por Cantabria solo sacó un puñado de votos de diferencia a su oponente, María José Sáenz de Buruaga y su buen equipo, y usted lo que obtuvo fue gracias a los estómagos agradecidos que le rodean.

Sr. Diego, fuera de la mamandurria de la política ni usted ni muchos de los que le bailan el agua serían capaces de sacar adelante la vida personal. Al menos no lo han demostrado. Si a esto sumamos los muchos desinformados sobre su currículo, no hubiese sacado prácticamente nada, y eso ya quedó claro en las elecciones regionales de 2015. Ya le he dicho en otras tribunas que se marche porque la mayoría del pueblo no le quiere y en su partido tampoco, salvo los expresados con anterioridad. Con la Sra. Buruaga puede haber renovación en el PP de Cantabria, pero con usted puede estar bien tranquilo el Sr. Revilla hasta que se aburra o se canse.

A Ignacio Diego Palacios se le recordará, entre otras cosas nefastas, por la legislatura del descalabro de esta tierra, la pobreza, la ruina de Cantabria de 2011 a 2015, donde las personas víctimas de los atropellos en la gestión del ’Gobierno Nacho’ fueron diversas (recortes a mansalva, incumplimientos y céntimo sanitario, todo ello trufado con una alta dosis de soberbia). Ahora tiene la oportunidad de poner en marcha las recetas que él daba a los demás y demostrar su capacidad y valía productiva en la vida civil. Sr. Diego: no se aferre a la mamandurria y demuestre lo que vale fuera de la política, póngase a trabajar y déjese de vivir del esfuerzo del sacrificado pueblo cántabro.

Sr. Diego: después del varapalo que ha sufrido en las elecciones del 24 de mayo de 2015 y el vacío que le han hecho todas las fuerzas políticas para hacer pactos de gobierno con usted, ello debe ser motivo de reflexión tanto para el PP nacional como para usted. Y también para los simpatizantes, ya que somos responsables del voto emitido a un político que hizo lo contrario de lo prometido y que sigue desafiando a todo lo que se mueve. Directa o indirectamente continúa maniobrando para seguir en el poder, cuando lo más honroso hubiese sido dejar paso tras el descalabro electoral sin precedentes en la derecha regional que sufrió en los últimos comicios autonómicos (y efectivamente: los compromisarios deben votar a Nacho si lo que quieren es que nada cambie, ni en el PP ni en el actual Gobierno regional: seguirá Revilla toda la vida o el que venga, porque nadie quiere acordar nada con el PP del señor Diego Palacios. Cruda realidad, pese a quien pese).

Los cuatro años perdidos desde mayo de 2011 a julio de 2015 fueron una catástrofe para la mayoría de los cántabros. ¿Cómo es posible que un personaje como usted trate de volver a las andadas? ¿Y cómo es posible que haya gente en el PP de Cantabria que no haya aprendido de la mala experiencia y quiera ennegrecer viejos laureles? Diego puede ganar dentro del partido -lo que para mí y muchos como yo sería una tragedia-, pero no pierdan de vista lo obvio: perderá Cantabria y, a la larga, el propio Partido Popular, por supuesto. Lo ha dicho Buruaga: la mayor garantía para un nuevo gobierno de Revilla -o de quien sea, sostengo yo- es el propio Diego: su gestión, su soberbia -pasajes de Sniace y Sierrallana- y sus olímpicas meteduras de pata lo atestiguan mejor que cualquier ejercicio literario.

Y sí: la etapa como presidente de Diego Palacios estuvo marcada por episodios de soberbia y malas formas impropias de alguien con tanta responsabilidad. Si alguien tiene alguna duda que se lo pregunten al exconcejal del PP de Puente Viesgo, Fernando Pérez Cos, al personal sanitario de Sierrallana cuando les arrancaba los carteles reivindicativos o a los trabajadores de Sniace de Torrelavega a quienes confirmó que iba a reírse de ellos. Y así sucesivamente casi en todo, sin pasar por alto el famoso IVA del Ayuntamiento de El Astillero y los 0,6 céntimos sobre carburantes (el mal llamado céntimo sanitario), declarado ilegal por la UE. A los ciudadanos particulares, al no tener facturas, no se les devolvió nada.

Y qué decir de los 18 millones de euros de subvención a Néstor Martin que nadie sabe adónde fueron a parar: suma y sigue. Como los comportamientos en la Universidad, con jóvenes aún en procesos judiciales. Como en este país antes llamado España no hay ninguna responsabilidad política ni de justicia así nos va, de mal en peor, solo falsa publicidad y televisión basura para tener contento al sector lanar totalmente desinformado.

Sr. Diego: bájese del burro con dignidad y márchese a su casa a vivir de lo bien que le ha ido en política en estos 30 años, no como a la mayoría de hombres y mujeres de esta tierra que cada vez somos más pobres, maltratados por usted y su cuadrilla. ¿No se ha preguntado nunca por qué la mayoría de las personas de Cantabria no le quiere ver ni en pintura debido al daño tan inmenso que ha hecho en sus cuatro años de Gobierno? Años perdidos para la mayoría de las personas de esta tierra, aunque a usted y a unos cuantos acólitos les haya ido estupendamente bien a costa del pueblo inmovilizado, intervenido, esclavizado, vejado y humillado por un sistema que lo permite sin escrúpulos, con leyes que no se ajustan ni a la moral ni a la justicia, y en el cual queda patente el uso y abuso de las prebendas que premian la condición de político.

Sr. Diego: tome las de Villadiego, váyase a casa, recapacite y ponga en práctica todo aquello que lleva pregonando desde lo público los últimos seis o siete lustros. Por ejemplo: montar una empresa con pongamos medio centenar de trabajadores, pagar el IVA, el IRPF, los sueldos de los operarios, las facturas de los proveedores y todo eso que usted desconoce de primera mano. Si lo hace y tiene éxito en un par de legislaturas empresariales (una decena de años) prometo votarle a su vuelta. De momento, y si hay sentido común, a los compromisarios del PP solo les queda una opción: botarle a usted (y lo más lejos posible).


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