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:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: 13 de mayo de 2017 :::

 Diego Fierro Rodríguez

El PP, Ciudadanos y los pactos políticos

Según el artículo 1089 del Código Civil, “Las obligaciones nacen de la ley, de los contratos y cuasi contratos, y de los actos y omisiones ilícitos o en que intervenga cualquier género de culpa o negligencia”. Las obligaciones que nacen de los contratos tienen fuerza de ley entre las partes contratantes, y deben cumplirse a tenor de los mismos, debiendo destacarse que los contratantes puede establecer los pactos, cláusulas y condiciones que tengan por conveniente, siempre que no sean contrarios a las leyes, a la moral ni al orden público. Esto debería poder aplicable a todos los acuerdos, incluyendo los políticos, pero no es de ese modo.

Ya se ha podido saber que el PP firmó su acuerdo con Ciudadanos sabiendo que no iba a poder cumplir las partes más importantes. Ese comportamiento puede ser deshonesto, pero refleja cómo es la política española actual, en la que la moral y las buenas costumbres son irrelevantes.

Realmente, los pactos políticos realizados por los representantes de los partidos políticos no tienen una auténtica fuerza vinculante. Eso provoca que sea imposible exigir su cumplimiento judicial o extrajudicialmente, de manera que, en los casos de incumplimiento de los acuerdos, la parte perjudicada solo podrá lamentarse por aceptar unas condiciones que podría no haber aceptado. En otro caso, si fuera posible iniciar procesos judiciales por vulnerar pactos, no se solucionarían muchos problemas, ya que las sentencias se dictarían durante la siguiente legislatura y no tendrían sentido las medidas cautelares, al igual que la ejecución forzosa, por no ser adecuado que un órgano jurisdiccional condicione toda la actividad administrativa.

El panorama puede observarse claramente. La única opción parece ser el castigo posterior en futuros conflictos con la denegación de pactos, aunque eso puede implicar el bloqueo político, de modo que al final existiría un acuerdo pese a la falta de confianza.

Ya se sabe que los pactos entre partidos políticos siempre podrán incumplirse sin que haya consecuencias relevantes. Es algo lamentable que así sea, porque rebaja los acuerdos políticos a un simple evento teatral, como los programas electorales, pero no parece algo fácilmente modificable esta realidad.


::: PANORÁMICA :::

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