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:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: 27 de noviembre de 2017 :::

 Por Diego Fierro Rodríguez

El fraude del ’halal’

Se ha detectado un fraude masivo en España por el que han sido indebidamente etiquetados numerosos productos “halal”, que son los únicos que pueden consumir los musulmanes, que no pueden comer cerdo y que deben respetar serie de rituales en la preparación de los alimentos. Este hecho implica que muchos musulmanes han estado consumiendo, sin saberlo, cerdo y otros productos que no podían ingerir.

La conducta descrita ha podido generar responsabilidad. Varios son los motivos:

Por un lado, debe existir responsabilidad penal por la posible comisión de delitos contra los derechos de los consumidores y de delitos contra la propiedad industrial. Conforme a las reglas del Código Penal, se castiga a los fabricantes o comerciantes que, en sus ofertas o publicidad de productos o servicios, hagan alegaciones falsas o manifiesten características inciertas sobre los mismos, de modo que puedan causar un perjuicio grave y manifiesto a los consumidores, sin perjuicio de la pena que corresponda aplicar por la comisión de otros delitos, y a los que fabriquen, produzcan, importen o vendan productos que incorporen un signo distintivo idéntico o confundible con aquél.

Por otro lado, debe existir responsabilidad civil por haberse generado daños morales, conforme al artículo 110 del Código Penal. El concepto de daño moral no está definido con claridad en la legislación. La Sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona de 8 de febrero de 2006 define el daño moral diciendo que es “La zozobra, la inquietud, que perturban a una persona en lo psíquico”, estando claramente fijada su naturaleza en la Sentencia del Tribunal Supremo de 15 de junio de 2011, que establece que “el daño moral por su carácter afectivo y de pretium doloris, carece de módulos objetivos, lo que condice a valorarlo en una cifra razonable, que siempre tendrá un cierto componente subjetivo”.

No puede haber dudas sobre la existencia de daños a los musulmanes, causados por delitos por los que los responsables deberían ser castigados. Todo dependerá ahora de las decisiones adoptadas por los afectados, cuyos ideales religiosos se han visto afectados por causas que no les resultan imputables.


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