Cataluña relanza su tren circular por Barcelona
Cataluña saca a relucir un proyecto de más de 20 años: una línea de tren de 119 kilómetros destinada a conectar el segundo anillo de la metrópoli barcelonesa sin pasar por Barcelona. El proyecto, valorado en 4.000 millones de euros, podría rediseñar la movilidad diaria en toda la región.
Se trata de un gran proyecto que pretende transformar la forma de moverse de los residentes en Barcelona. Esta línea ferroviaria circular de 119 kilómetros que unirá Vilanova i la Geltrú con Mataró no pasaría por la capital de la comarca. Diseñada para aliviar la congestión en la saturada red de la metrópoli y facilitar los viajes entre las ciudades del segundo anillo, esta infraestructura se estima en unos 4.000 millones de euros e incluiría 39 estaciones. El objetivo declarado es dar respuesta a una demanda creciente de viajes interregionales, actualmente mal cubiertos por la red actual, centrada en Barcelona.
Un anillo ferroviario para evitar la capital
El trazado se apoyaría en parte en la red existente de trenes de cercanías de Rodalies de Catalunya y en determinadas infraestructuras de ADIF, al tiempo que se crearían nuevos tramos. Se estructuraría en cuatro tramos uniendo sucesivamente el litoral del Garraf, Penedès, Vallès Occidental y Oriental, hasta el Maresme. Están previstas dieciocho nuevas estaciones, con una asistencia estimada en 20 millones de viajes por año a largo plazo.
Más que una línea clásica, el proyecto está diseñado como un corredor de conexión. Permitirá conectar con las redes de Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya y varias líneas de Rodalies, creando una auténtica red ferroviaria alrededor de Barcelona. El otro reto es reducir la dependencia del coche y al mismo tiempo agilizar los desplazamientos diarios cada vez más transversales entre zonas industriales, universitarias y residenciales.
Un proyecto de larga data
La idea de una línea periférica no es nueva. Tiene más de veinte años de antigüedad y ya había sido diseñado en gran medida en 2010, con un plan aún más ambicioso: 42 estaciones y aproximadamente 27 millones de viajeros anuales. En ese momento, el terreno había sido reservado y la ruta validada por 26 municipios. Pero la crisis económica y las decisiones presupuestarias congelaron el proyecto durante más de una década.
En noviembre de 2025, la estrategia ferroviaria catalana 2025-2050 lo volvió a situar en el centro de las prioridades regionales. El Govern ve en esta “gran circunvalación ferroviaria” una palanca para duplicar la capacidad de la red y repensar la movilidad sin pasar sistemáticamente por Barcelona.
La recuperación no se hará de una vez. Las autoridades barajan la construcción por etapas, empezando por el tramo Granollers-Terrassa. Otros tramos como Vilanova-Martorell o la terminal hacia Mataró podrían integrarse más adelante, o incluso ser atendidos temporalmente por autobuses de alta frecuencia.
