Barcelona: la calle comercial más antigua pintada por su 1000 aniversario
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Carrer de Carders, la calle comercial más antigua de Barcelona, celebra este año su milenio. Por iniciativa de la Asociación de Comerciantes de Barcelona, un proyecto de street art rinde homenaje a la historia artesanal y popular de este eje emblemático del barrio de la Ribera.
Esta arteria, de unos cientos de metros de longitud, concentra mil años de historia. En la Edad Media, unía el centro fortificado con el campo circundante y servía de paso para comerciantes y artesanos que venían a vender, transportar o transformar sus mercancías. Hoy, tiendas, talleres y pequeños lugares perpetúan esta energía, haciendo revivir la memoria de los artesanos de ayer y de hoy.
Cuando los campos bordeaban las paredes
En la época medieval, la calle Carders se encontraba completamente fuera de las murallas del norte de la ciudad, entonces se llamaba Barceló. Todavía eran campos, un lugar un tanto abandonado donde los habitantes acudían a tirar sus desechos. Poco a poco se fueron asentando comerciantes y artesanos, utilizando tierras libres y el río Rec Comtal que alimentaba su actividad. , explica Mònica Batiste, presidenta de la asociación cultural RAI, con sede en la calle. «.
La calle servía de paso para comerciantes, artesanos y aprendices que acudían a vender, transportar o transformar sus productos. Los talleres y puestos estuvieron animados desde muy pequeños, formando una comunidad donde el comercio y la artesanía marcaban la vida cotidiana. , Mónica continúa, enfatizando su papel histórico.
Con el tiempo, la nobleza, que ocupaba los palacios del centro de la ciudad, se retiró a las alturas, a los pies del Tibidabo, dejando a los artesanos y comerciantes estructurar la identidad de la calle. Aún hoy, la calle de Carders conserva esta energía histórica y popular. Mónica concluye.
Mil años de historia contados a través del arte callejero
Hoy, la calle Carders sigue viviendo al ritmo de su pasado. Tiendas y talleres perpetúan el espíritu artesanal del barrio y, para celebrar su milenio, la asociación de comerciantes puso en marcha un proyecto de arte callejero con el francés Antoine Careil, fundador de Street Art Barcelona.

explica Antoine con tono entusiasta.
Las obras, realizadas en puertas y contraventanas, se inspiran directamente en la historia de la calle. añade con convicción. Cada cuadro evoca a los antiguos artesanos y oficios que dieron forma a la vida en la calle Carders, dando al visitante la sensación de caminar hacia el pasado. Mil años después de su creación, la calle sigue fiel a su identidad: un lugar que vive, trabaja y transmite su herencia artesanal y popular.
