manifestación de vivienda en madrid

Maricarmen, símbolo de la crisis inmobiliaria en España, ha muerto

El jubilado de 87 años, que conmovió a España hasta el punto de derribar un gobierno, falleció esta tarde en el hospital Gregorio Marañón de Madrid.

profetizado hace dos semanas por activistas antidesalojos reunidos frente al edificio Maricarmen. Esta madrileña, que llevaba 70 años viviendo en su casa del barrio de Retiro, fue sacada de su domicilio el 23 de septiembre a la fuerza, en camilla, y tras un largo procedimiento judicial. Después de que su edificio fuera comprado por un fondo de inversión, su alquiler se multiplicó por cinco, precio que duplicó el importe de su pensión. Sin embargo, los tribunales fallaron a favor de los propietarios, que eran libres en España de fijar el importe del alquiler como quisieran al final de cada contrato de arrendamiento.

La historia de Maricarmen resonó en cientos de miles de hogares españoles, aplastados por una crisis inmobiliaria sin precedentes. Los alquileres han aumentado un 40% en 10 años en todo el país y casi se han duplicado en las ciudades más grandes.

Un punto de inflexión para la vivienda en España

Manifestaciones masivas, campamentos y asociaciones de vivienda aprovecharon la oportunidad, apoyadas por una multitud de ciudadanos, y presionaron al gobierno para que aprobara un decreto en materia de vivienda, apodado “el decreto Maricarmen”.

El decreto fue rechazado por los parlamentarios de derecha el viernes, lo que obligó el lunes al gobierno de coalición socialista-radical de izquierda a disolver el parlamento y convocar elecciones anticipadas. Por su parte, la empresa propietaria del edificio acordó bajar el alquiler para que Maricarmen pudiera regresar, lo cual había aceptado.

Pero ella no volverá. Al final, nunca abandonó el hospital al que la llevaron tras su expulsión. Para el sindicato de inquilinos, la movilización provocada por su historia y su propia lucha constituye un punto de inflexión en la historia reciente del país. La asociación finaliza su comunicado con una frase que Maricarmen habría repetido periódicamente a sus familiares y activistas: