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Nueva línea de tren en Cataluña: las 23 estaciones previstas y las ciudades atendidas

Después de quince años de espera, el proyecto de la línea ferroviaria orbital en Cataluña vuelve a estar en primer plano. Con 120 kilómetros de vías entre Vilanova i la Geltrú y Mataró y una inversión estimada en 5.200 millones de euros, esta futura infraestructura pretende transformar los viajes en la región metropolitana de Barcelona limitando la dependencia de la capital.

Relegado durante mucho tiempo a un segundo plano de los cajones de la administración catalana, el proyecto de la línea ferroviaria orbital es ahora una de las prioridades del plan de infraestructuras de la región 2025-2050. El objetivo es acabar con la organización muy centralizada de la red ferroviaria catalana, donde convergen la mayoría de los viajes hacia Barcelona, ​​y ofrecer conexiones directas entre las ciudades del tercer y cuarto anillo metropolitano.

El proyecto prevé una línea de 120 kilómetros que unirá Vilanova i la Geltrú con Mataró, pasando por Vilafranca del Penedès, Martorell, Terrassa, Sabadell y Granollers. Una infraestructura diseñada para apoyar el crecimiento de zonas fuera de Barcelona, ​​donde ahora viven cada vez más trabajadores.

Trazado de la futura línea ferroviaria orbital que unirá el Garraf con el Maresme sin pasar por Barcelona –en verde, los tramos existentes que podrían reutilizarse–; en rojo, los nuevos tramos a construir; en amarillo claro, las líneas existentes de Rodalies

Un proyecto colosal valorado en 5.200 millones de euros

De los 120 kilómetros previstos, 68 se construirán íntegramente, mientras que determinados tramos utilizarán las vías existentes. El proyecto también incluye la creación de 23 nuevas estaciones. Aunque el trazado apenas ha cambiado desde su diseño inicial hace quince años, su coste ha aumentado significativamente hasta alcanzar los 5.200 millones de euros.

Los tramos más complejos se encuentran entre Granollers y Mataró así como entre Vilafranca y Vilanova. En estas zonas montañosas la construcción de túneles y viaductos será imprescindible. Para financiar esta obra, el gobierno catalán apuesta por un modelo de colaboración público-privada.

El otro elemento que juega a favor del proyecto es el terreno necesario para su desarrollo. Se conservan desde 2010 gracias al plan urbanístico, que impidió cualquier urbanización en el futuro trazado.

Un logro que es parte del largo plazo

La Generalitat apunta a su plena puesta en funcionamiento en 2041. Un calendario ambicioso para un proyecto de esta magnitud. Mientras tanto, las autoridades apuestan por una implementación gradual.

La primera etapa consistirá en mejorar la línea R8 entre Granollers y Martorell, actualmente infraexplotada a pesar de su potencial estratégico. Dos centros de intercambio en Sant Cugat también deberían facilitar las conexiones entre las redes de Rodalies y FGC.

El primer gran proyecto se referirá entonces al tramo entre Santa Perpètua y Sabadell, considerado prioritario para cubrir las necesidades de movilidad del Vallès. Más que una simple línea de tren, la Generalitat la presenta como una alternativa sostenible a los nuevos proyectos viarios y como una de las principales palancas para el reequilibrio territorial de la región.