Por qué el Raval es el barrio más de moda de Barcelona
El Raval es el distrito de Barcelona más vulnerable al calor intenso. Los bajos ingresos, la alta densidad de población y la falta de espacios verdes se combinan, haciendo de cada ola de calor un riesgo adicional para sus habitantes.
Cuando sube el mercurio en Barcelona no todos los barrios están en el mismo barco. Según el Índice de Vulnerabilidad al Cambio Climático (IVAC), elaborado por el Instituto Metròpoli, es en el Raval donde los residentes están más expuestos a las consecuencias del calor extremo. Una observación que no sólo se explica por la climatología, sino también por la realidad social y urbana del barrio.
En 2025, la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB) registró 370 muertes relacionadas con condiciones climáticas extremas. También estima que el riesgo de morir aumenta un 44% durante los episodios de calor intenso. En términos más generales, un estudio publicado en la revista Nature Medicine advierte sobre el impacto del cambio climático. Sin medidas de adaptación, Barcelona podría convertirse a finales de siglo en una de las ciudades europeas más afectadas por la mortalidad relacionada con el calor.
Un barrio más frágil que los demás
¿Por qué el Raval es más vulnerable? Porque el calor suma otras dificultades. El IVAC no sólo mide las temperaturas, también tiene en cuenta la renta, la densidad de población, la vivienda e incluso la capacidad de los residentes para afrontar episodios climáticos.
El barrio tiene así la segunda renta media más baja de Barcelona, con unos 1.225 euros mensuales por habitante. También tiene una gran población nacida en el extranjero: casi el 67%. Según los investigadores, estas personas suelen disponer de menos recursos para protegerse durante las olas de calor o para recuperarse de sus consecuencias.
El Raval es también uno de los barrios más densos de la ciudad. Los edificios están abarrotados, las calles estrechas y las viviendas a menudo están mal adaptadas al calor intenso. El calor se acumula allí con mayor facilidad y baja con dificultad, especialmente por la noche.
La vegetación, un escudo contra el calor
A esta alta densidad se suma otro problema. El de la falta de espacios verdes. El Raval es uno de los barrios con menos vegetación de Barcelona, mientras que los árboles y los parques ayudan a bajar la temperatura en la ciudad. Según una amplia síntesis científica, los espacios verdes son en promedio 1,6°C más fríos que las zonas altamente urbanizadas.
Las cifras registradas en 2025 ilustran esta evolución. La estación meteorológica vecinal registró 74 noches tropicales, donde la temperatura no bajó de los 20°C, y más de la mitad de ellas con más de 25°C en toda la noche. Un nivel nunca antes alcanzado.

Para los urbanistas, estos datos nos recuerdan que la lucha contra el calor no pasa sólo por las alertas meteorológicas. Plantar más árboles, crear nuevos espacios verdes o repensar las calles del Raval son formas reales de hacer que el barrio sea más resiliente a las olas de calor. Prometen ser cada vez más frecuentes.
