platos españoles

Calçots en Cataluña: estos detalles que hasta los habituales ignoran

Cada invierno en Cataluña invaden mesas, barbacoas y manos llenas de salsa romesco. Los calçots no son sólo cebollas asadas: se han convertido en un auténtico ritual social y gastronómico. Detrás de esta especialidad catalana, sin embargo, se esconden historias, figuras y tradiciones que incluso algunos asiduos desconocen. Aquí tienes 7 cosas que (quizás) no sepas sobre los calçots.

1. Todo empezó con un error de cocina

Cuenta la leyenda que los calçots nacieron a finales del siglo XIX en Valls. Un campesino apodado Xat de Benaiges Habría quemado cebollas en el fuego. Al quitar la capa negra, descubre un corazón tierno y dulce. La idea atrajo inmediatamente y cocinar rápidamente se convirtió en una tradición local.

2. Su nombre proviene de una técnica agrícola.

La palabra “calçot” proviene del verbo catalán calcarque significa “empujar” o “cubrir con tierra”. A medida que crecen, los agricultores cubren la base de la cebolla varias veces con tierra. Esto permite que el tallo se alargue sin dejar de ser blanco y tierno. Es esta técnica la que da a los calçots su forma alargada y su sabor suave.

3. Producción que supera los 100 millones al año

La cultura de los calçots Es hoy una auténtica industria estacional en Cataluña. Solo en la regiónCampamento alternativoproducimos decenas de millones de ellos cada año. En total, la producción catalana supera en términos generales los 100 millones de calçots por temporada. Gran parte se consume durante las famosas calçotades de invierno.

4. Tienen denominación protegida

Los calçots de Valls beneficiarse de una indicación geográfica protegida denominada IGP Calçot de Valls. Esta certificación garantiza su origen y su método de cultivo. En particular, impone un tamaño preciso y un método de producción tradicional. Por tanto, no todos los calçots pueden llevar este nombre.

5. Comerlos es casi un ritual

La cata sigue un protocolo muy específico durante una calçotada. Los calçots se asan directamente sobre el fuego hasta que la piel se pone negra. Luego retiramos la capa quemada, mojamos la cebolla en la salsa romesco y la comemos con la cabeza levantada. Resultado: imposible evitar las arracheras y las manos llenas de salsa.

escapadas en cataluña

6. Una fiesta que atrae a miles de visitantes

Cada invierno, Valls organiza el gran Gran Fiesta de la Calçotada. El evento reúne a miles de visitantes que acuden para asistir a concursos de cocina y degustación. El momento más espectacular es el concurso de comer calçots. Algunos participantes tragan más de 200 calçots de una sola vez.

7. Una competición donde comemos calçots a una velocidad increíble

Durante el festival anual en Vallsun concurso premia a la persona que come más calçots en 45 minutos. El récord supera los 300 calçots ingeridos durante el acto. Los participantes deberán pelarlos, mojarlos en la salsa y tragarlos lo más rápido posible. Un espectáculo tan impresionante como… desordenado.