negrokklansman": la extraordinaria historia de Ron Stallworth, el policía negro que se infiltró en el Ku Klux Klan - BBC News Mundo

¿Realmente la Semana Santa española inspiró al Ku Klux Klan?

¿Por qué el Ku Klux Klan usaba capuchas puntiagudas? Algunos historiadores explican que las procesiones y penitentes de la Semana Santa española inspiraron este movimiento. La realidad es un poco más compleja.

Las imágenes son conocidas en todo el mundo: siluetas blancas e inmóviles, con el rostro oculto tras una capucha puntiaguda. Este conjunto se convirtió en el símbolo del Ku Klux Klan. Sin embargo, contrariamente a la creencia popular, este uniforme no existía en el origen del movimiento. Se fue construyendo paulatinamente, entre estrategias de intimidación, ficción literaria y la influencia del cine.

Cuando el Ku Klux Klan fue fundado en 1865 en Tennessee por ex soldados confederados, no existía un uniforme oficial. Los miembros utilizan disfraces improvisados: sábanas blancas, sacos de harina, máscaras toscas o capuchas caseras. El objetivo es ante todo práctico. Esto implicó ocultar su identidad durante acciones nocturnas llevadas a cabo contra negros liberados y sus partidarios durante el período de Reconstrucción.

Estos disfraces también tienen una función psicológica. Los miembros del Klan buscan hacerse pasar por fantasmas de soldados muertos o espíritus sobrenaturales, explotando supersticiones todavía muy presentes en las zonas rurales de Estados Unidos en ese momento. Los trajes son entonces muy variados: cuernos de animales, barbas postizas, vestidos, estampados coloridos. Nada se parece todavía al uniforme blanco estandarizado que se establecería más tarde.

La imagen moderna no aparece hasta principios del siglo XX. En 1905, la novela El miembro del clan de Thomas Dixon Jr. describe por primera vez a los miembros del Klan vistiendo túnicas blancas y capuchas puntiagudas. Diez años después, en 1915, la película El nacimiento de una nación de DW Griffith toma esta estética y la populariza a gran escala. El largometraje, un gran éxito de público, presenta al Klan como una fuerza heroica que se supone debe “salvar” al Sur. Su impacto es considerable y contribuye directamente al renacimiento del movimiento.

A partir de los años 20, el Ku Klux Klan incluso industrializó su imagen. Los catálogos ofrecen vestidos y capuchas producidos en masa. El uniforme se estandariza entonces, reforzando tanto el efecto visual como el sentimiento de pertenencia. Sin embargo, no se ha establecido el vínculo directo con la tradición española. El parecido es sorprendente, pero es más una convergencia visual que una conexión histórica documentada.

Otros prefieren influencias más locales: tradiciones de carnaval, espectáculos de juglares racistas o disfraces de fantasmas populares en Estados Unidos. La forma puntiaguda también podría evocar, en el imaginario colectivo, figuras de brujos o personajes folclóricos.

El origen del sombrero cónico español

En España, durante los siglos XV y XVI, durante la época de la Inquisición, algunas personas condenadas por delitos religiosos debían realizar penitencias públicas. Luego llevaban una prenda específica, llamada sambenitoacompañado de un sombrero cónico: el capirote. El objetivo era doble: humillar públicamente al penitente ocultando su rostro, para señalar su falta sin exponer completamente su identidad. Este tocado puntiagudo poco a poco se va asociando con la idea de arrepentimiento y humildad. Su forma cónica no es despreciable. Simboliza la elevación espiritual y el deseo de acercarse a Dios, en una lógica de purificación moral. Con el tiempo, la práctica punitiva desaparece, pero la estética es recuperada por las cofradías religiosas.

A partir del siglo XVII estas cofradías de penitentes adoptaron el capirote durante las procesiones de Semana Santa. El significado entonces cambia: ya no es un castigo, sino un acto voluntario de fe. El rostro cubierto garantiza el anonimato del participante, enfatizando que la penitencia está dirigida a Dios y no a la mirada social.

Aún hoy, cada cofradía tiene sus colores, sus formas y sus tradiciones. En Sevilla o Zamora los capirotes pueden superar el metro de altura.