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En Cataluña, las abuelas al rescate de la cocina tradicional

En Cataluña, el proyecto “Gastroavies” (un juego de palabras entre gastronomía y “avies”, abuelas en catalán) recoge, filma y transmite conocimientos culinarios que están en peligro de desaparecer. Ya se han guardado más de 300 recetas, entre tradición oral y distribución digital.

Cocinan a ojo, sin básculas ni recetas escritas, pero con una precisión heredada de toda una vida detrás de los fogones. En Cataluña, estas abuelas están en el centro del proyecto Gastroavies, una iniciativa lanzada en 2025 para preservar un frágil patrimonio culinario. Porque detrás de cada plato tradicional hay un recuerdo, muchas veces transmitido de forma oral y rara vez registrado. Hoy, esta memoria está siendo salvada, e incluso filmada, para no desaparecer.

300 recetas para salvar un recuerdo vivo

En el origen del proyecto, una simple observación: gran parte de la cocina tradicional se basa en conocimientos no escritos. Para evitar que se perdieran, equipos del Departamento de Agricultura de la Generalitat de Cataluña realizaron un trabajo de campo sin precedentes.

Bajo el liderazgo de Laura Ruana, se reunió y entrevistó a más de 300 abuelas de toda Cataluña. Todos compartieron sus recetas, gestos y recuerdos. Estos testimonios permitieron constituir un corpus de más de 300 recetas, actualmente en proceso de transcripción y adaptación.

Porque pasar de lo oral a lo escrito no es fácil. Las instrucciones suelen ser aproximadas “un poco de esto”, “hasta que esté listo” y requieren una aclaración importante. El objetivo es hacer accesibles estas recetas sin traicionar su autenticidad.

Recetas filmadas para transmitir de una manera diferente

Más allá de la escritura, el proyecto también se centra en las imágenes. Se rodó una selección de recetas, dando lugar a una serie de vídeos donde los “Gastroavies” cocinan y explican sus platos delante de la cámara. Este contenido, distribuido online, nos permite captar mucho más que instrucciones: gestos, entonaciones, una forma de vivir en la cocina.

Estos vídeos juegan un papel clave en la transmisión. Hacen que este patrimonio esté vivo y sea accesible, en particular para las generaciones más jóvenes, que son más sensibles a los formatos digitales. Allí descubrimos una cocina anclada en la vida cotidiana: platos económicos de temporada, a menudo elaborados con productos reciclados.

Esta dimensión es esencial. Según recuerdan las participantes Esther Casanova Bertomeu y Carme Pagà Franch, coincididas durante la feria Alimentaria de Barcelona

Para ellos cada ingrediente tenía su lugar y no se perdía nada, dicen entre risas. Esta filosofía encuentra un eco particular hoy, entre inflación y transición ecológica, donde la cocina inteligente y local se ha convertido en una necesidad.

Voces encarnadas: cuando las abuelas hablan de su cocina

Entre los Gastroavies, Esther y Carme encarnan plenamente esta herencia. Originarios del Delta del Ebro, han transmitido de generación en generación sus recetas familiares, platos sencillos pero llenos de recuerdo y sabores locales. Su participación en el proyecto va más allá de la simple documentación: se convierten en actores de la transmisión viva de este conocimiento.

Fue en este contexto que fueron invitados a cocinar en directo en el salón Alimentaria de Barcelona. En el escenario, entre olores a arroz con salsa romanesco y gambas, explican paso a paso sus gestos, sus trucos, y cuentan anécdotas de su infancia: confía Carme. Este momento dio rostro y voz a su cocina, recordándonos que es ante todo práctica, social y profundamente humana.

Para ellos, como para todos los participantes en el proyecto, el reto es claro: seguir transmitiendo. Cada receta es más que un simple plato; es un fragmento de vida, una historia familiar, un territorio, un ritmo estacional. Esther añade con nostalgia

A través del proyecto Gastroavies Cataluña no sólo preserva su patrimonio culinario. Lo hace animado, compartible y contemporáneo, conservando al mismo tiempo la riqueza emocional de estas abuelas que hicieron de la cocina un recuerdo encarnado. Y como Carme resume con orgullo