Los floristas históricos de Barcelona abandonan La Rambla
Después de más de un siglo perfumando y coloreando la Rambla barcelonesa, las emblemáticas floristerías se instalan temporalmente en la plaza Catalunya, mientras se llevan a cabo las obras de renovación. Una etapa histórica y conmovedora para los comerciantes y sus clientes habituales.
Mucho más que simples stands, estos quioscos encarnan el alma de la ciudad. Durante generaciones, familias como las de José González o Carolina Pallés han perpetuado un saber hacer único, manteniendo al mismo tiempo un vínculo especial con residentes y visitantes.
Lanzado el 3 de octubre de 2022, el proyecto transforma fundamentalmente la avenida y obliga a los floristas a esta reubicación temporal, prevista para aproximadamente un año.
Un movimiento lleno de historia
Los stands fueron instalados el martes 24 de marzo y inaugurados oficialmente el miércoles 25 de marzo. Para algunos, este movimiento no es sólo logístico: es simbólico. , confiesa entusiasmado José González, que vive en la Rambla desde hace treinta años. Florista de la Flor de la Rambla desde hace unos treinta años, recuerda con emoción los últimos años en el paseo marítimo:
Para Carolina Pallés, cuarta generación del stand de Flors Carolina, esta mudanza supone un paso importante para su familia. , explica, enfatizando el vínculo inquebrantable entre tradición y modernidad.
Los nuevos stands han sido diseñados a la medida de esta nueva ubicación: modernos, funcionales, con iluminación, ventilación, preinstalaciones de agua y electricidad y rampa móvil de accesibilidad. Permiten a los floristas continuar su actividad en condiciones cómodas y seguras, al tiempo que ofrecen a los transeúntes la continuidad de esta tradición centenaria.
Entre la nostalgia y la adaptación
Los testimonios reflejan la ambivalencia de los comerciantes, divididos entre la nostalgia por el bulevar histórico y el optimismo ante la nueva etapa. , dice José González. Para Carolina Pallés, que siempre ha estado acostumbrada a La Rambla, viajar también es un reto. , explica.
Pese a estos cambios, el entusiasmo sigue presente, añade José González.
Los comerciantes saben que permanecerán aquí alrededor de un año, lo que les permite considerar este periodo como un paréntesis y no como una pausa, manteniendo el vínculo con sus clientes históricos y los barceloneses.
Patrimonio floral y renovación urbana
Las familias floristas ven esta mudanza como una oportunidad: seguir transmitiendo su oficio adaptándose a la modernización de la ciudad. , dice Carolina Pallés. , añade.
El nuevo emplazamiento de Plaça Catalunya ofrece un flujo constante de transeúntes y un ambiente más tranquilo que la Rambla, frente al mercado de la Boquería. , concluye José González.
Este traslado temporal permite así preservar la continuidad de esta singular tradición floral, adaptándose a los retos que impone la obra y modernización de la Rambla.
