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El aeropuerto de Barcelona invierte para acelerar los vuelos nocturnos

Mientras el aeropuerto del Prat se prepara para batir un nuevo récord de asistencia, el administrador de infraestructuras está invirtiendo para acelerar las operaciones nocturnas.

En un contexto de continuo crecimiento del tráfico aéreo, el Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat, que se espera supere los 58 millones de pasajeros en 2025, se prepara para mejorar su logística terrestre. El objetivo: reducir el tiempo de rodaje de los aviones que aterrizan de noche, gracias a una nueva salida rápida a la pista transversal.

Se utiliza principalmente entre las 11 p.m. y las 7 de la mañana, este carril ayuda a limitar el ruido en zonas residenciales como Gavà o Castelldefels. Pero su acceso ampliado a las terminales alarga los viajes posteriores al aterrizaje, en detrimento de la eficiencia y la comodidad de los pasajeros.

La futura rampa de salida, más cercana a la terminal 1 (principal de la compañía Vueling), reducirá estos desvíos. El aeropuerto promete una reducción del consumo de combustible, de las emisiones de ruido y de gases de efecto invernadero, al tiempo que mejora la puntualidad. , explica la empresa pública Aena, gestora de infraestructuras aeroportuarias.

Obras mayores

Las obras comenzarán en noviembre de 2026 y tendrán una duración de 13 meses. Sin embargo, el proyecto impondrá una limitación temporal: el aeropuerto deberá funcionar durante diez días con una sola pista, lo que reducirá en 1.400 el número de franjas horarias disponibles, especialmente para vuelos de larga distancia. Hay mucho en juego. El aeropuerto de Barcelona alcanza periódicamente picos de saturación, especialmente en las primeras horas del día o durante el verano, cuando las empresas maximizan su oferta. La racionalización del funcionamiento nocturno se convierte, por tanto, en una condición sine qua non para absorber el crecimiento sin comprometer la calidad del servicio.

Este proyecto de aproximadamente 3,1 millones de euros se enmarca en el futuro plan DORA III, que destinará 13.000 millones a la modernización de la red aeroportuaria española. Se diferencia de la ambiciosa y controvertida ampliación del Prat, cuyo destino sigue siendo incierto.