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En Barcelona, ​​los expatriados franceses adoptan el bienestar al estilo español

En Barcelona, ​​los franceses adoptan fácilmente las recetas españolas de bienestar: siestas prácticamente precisas, dieta mediterránea, paseos junto al mar o sesiones de pilates marcan su vida cotidiana.

Dejar Francia por Barcelona no es sólo un cambio de aires. También significa cambiar el estrés por un paseo por el Mediterráneo, una comida rápida por una colorida ensalada y, en ocasiones, incluso descubrir el ancestral arte español de la siesta. No es Marie, parisina de 55 años y residente en Barcelona desde hace 10 años, quien dirá lo contrario. Esta apasionada del bienestar apuesta por sesiones deportivas tres veces por semana, paseos por la montaña y por la playa y una dieta mediterránea para sentirse bien en cuerpo y mente.

confiesa.

Una búsqueda del equilibrio que, según ella, también pasa por el deporte.

El arte de la siesta

Adrien, presente también en Barcelona desde hace casi 10 años, se lo pone todo a la siesta, una auténtica institución nacional, explica. Es preciso. Y más una cuestión de supervivencia que un lujo cotidiano con temperaturas estivales. Y cuando preguntamos a este expatriado de 38 años si mantendría esta costumbre típicamente española si algún día volviera a vivir a Francia, su respuesta es clara:

Efectivamente, Adrien se equivocaría si se privara: según una metaevaluación de 54 estudios publicados en la revista Sleep Medicine, una siesta, aunque sea corta, mejora significativamente el estado de alerta, la memoria y la velocidad de procesamiento, independientemente del sueño nocturno. En los deportistas de alto nivel, una siesta después del almuerzo de 25 a 45 minutos también potencia la agilidad, el rendimiento en el salto y la concentración. Por su parte, la NASA recomienda una microsiesta de 26 minutos precisamente para aumentar el estado de alerta en un 54% y la eficiencia en un 34%.

 

El paquete completo de bienestar español

Rafaëlle, de 30 años, también tiene muy cerca de su corazón el sacrosanto maratón horizontal al estilo español. Finalmente, se suscribió al paquete amarillo y rojo completo. , nos dice. ¿Por qué privarnos de él si nos hace bien? Sobre todo porque no está sola en esta nueva vida “saludable”, explica. Su ventaja: es autónomo, por lo que elige su propio horario.

dice ella. Las causas de estos nuevos hábitos: el calor, sí, una y otra vez, pero también se ríe. Así que naturalmente se dedicó al deporte, principalmente Pilates, aunque no le interesaba en absoluto antes de llegar a la Ciudad Condal, hace ocho meses, sonríe la joven que trabaja como empleada de recursos humanos.

En definitiva, estos pequeños rituales ibéricos no son anecdóticos: cambian la vida cotidiana, la moral e incluso la forma de mirar nuestro cuerpo. Como dice Rafaëlle,… y a veces, eso es suficiente para sentirse mejor en todas partes, incluso por dentro.