La tercera ola de calor llega a Barcelona
Barcelona vuelve a hundirse en la ola de calor: hasta 35 grados y noches bochornosas e interminables.
Después de un muy ligero respiro, el calor vuelve a subir en Barcelona. La capital catalana se prepara para sufrir un tercer episodio de ola de calor, marcado por una elevada humedad, noches difíciles y la llegada de polvo del Sahara. Tras un moderado descenso de las temperaturas el sábado, el termómetro irá subiendo progresivamente en Barcelona a partir de este domingo 12 de julio. Una nueva masa de aire caliente se está instalando sobre Cataluña y provocará el tercer episodio de calor intenso desde el inicio del verano.
En la capital catalana el principal problema no será sólo la temperatura mostrada. La humedad elevada acentuará fuertemente la sensación de calor, creando una atmósfera particularmente pesada y sofocante. Algunos periodos de nubosidad podrían reforzar aún más esta sensación de humedad, especialmente durante la noche.
Más de 35 grados en Barcelona y noches horribles
El pico de calor se espera para finales de semana, principalmente el jueves 16 y viernes 17 de julio. Las temperaturas podrían superar entonces los 35 grados en determinadas zonas de Barcelona. En el interior de Cataluña y en las llanuras occidentales, el mercurio podría superar los 40 grados.
El servicio meteorológico catalán, Meteocat, ya ha activado varios avisos por calor diurno y nocturno en zonas de las provincias de Tarragona y Lleida. En el momento de publicarse la previsión aún no había avisos que afectaran directamente a Barcelona, pero se espera que el aumento de las temperaturas continúe durante toda la semana.
Las noches prometen ser especialmente difíciles. El termómetro tendrá dificultades para bajar en las zonas más densas de la ciudad, donde edificios y carreteras acumulan calor durante el día. Por tanto, los barceloneses tendrán que volver a tener que lidiar con noches tropicales, incluso abrasadoras, y una sensación de malestar persistente incluso en sus casas.
Polvo del Sahara en el cielo
Este episodio también irá acompañado de la llegada de polvo sahariano. Por tanto, el cielo puede adquirir un aspecto blanquecino o amarillento, a pesar de un tiempo generalmente soleado. Estas partículas pueden degradar temporalmente la calidad del aire y ensuciar coches, terrazas o balcones en caso de precipitaciones ligeras.
Esta nueva oleada de calor se produce sólo unos días después de un récord histórico registrado en el Observatorio Fabra. El 8 de julio, la estación meteorológica situada en las alturas de Barcelona alcanzó los 40,9 grados, superando por primera vez desde que comenzaron sus registros el umbral de los 40 grados.
Por tanto, el calor se instala durante mucho tiempo en la capital catalana, sin una verdadera pausa entre los distintos episodios. El mes de junio ya había sido especialmente caluroso y seco en Cataluña, con un largo periodo de altas temperaturas entre el 19 y el 30 de junio.
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