Nunca ha habido tanto trabajo en España
El mercado laboral español acaba de alcanzar un hito histórico: por primera vez, el número de cotizantes supera los 22,1 millones, impulsado por un mes de abril excepcionalmente dinámico.
Sin embargo, el contexto parecía menos favorable de lo que parece. Las cifras de empleo del primer trimestre, extraídas de la encuesta nacional de población activa, habían puesto en duda la solidez de la recuperación española. Algunos economistas empezaban a preguntarse: ¿se estaba calando el motor? Los datos de abril dejan de lado estos temores.
No sólo está creciendo el empleo, sino que lo está haciendo a un ritmo suficiente para cruzar una barrera simbólica que el país nunca ha cruzado. España está entrando en una nueva era estadística y la señal enviada a los mercados y a los hogares es la de una economía que se está resistiendo.
La hostelería, impulsora de un récord nacional
Con casi 224.000 nuevos afiliados registrados en la Seguridad Social, España ha superado un techo largamente ansiado: el de 22 millones de contribuyentes. Un umbral que el país nunca había alcanzado desde la creación de la serie estadística. Hace apenas unas semanas, en marzo, el Gobierno de Pedro Sánchez intentó anticiparse a este anuncio, con un resultado que sólo era válido con datos desestacionalizados. Esta vez, la cruda realidad confirma el relato, sin trucos metodológicos.
El sector de la hostelería es responsable de la mitad de estos nuevos puestos, es decir, unos 111.000 puestos de trabajo creados en un solo mes. Un comportamiento que se explica por la conjunción de la Semana Santa y el inicio de la temporada turística de verano. El comercio y los servicios administrativos aportaron cada uno 13.000 puestos de trabajo adicionales, mientras que el transporte generó 12.000. La economía española vuelve así a reconectar con su vocación de destino global, del que el turismo sigue siendo el pilar estructurante.
Registros que afectan a todas las categorías de trabajadores
Este auge del empleo no sólo beneficia a un segmento de la población: irriga todo el mercado laboral. Los hombres alcanzan un máximo histórico con 11,6 millones de afiliados, mientras que las mujeres se acercan a 10,5 millones, su nivel absoluto más alto jamás registrado. Proporcionalmente, las trabajadoras representan ya el 47,5% del total de cotizantes, un porcentaje sin precedentes que demuestra un crecimiento continuo de la participación femenina en el mercado laboral español.
A este panorama positivo también contribuye la plantilla extranjera, con casi 3,25 millones de afiliados nacidos fuera de España, de nuevo un récord. Estas cifras reflejan el atractivo del país para trabajadores de otros orígenes, particularmente en los sectores con mayor escasez de personal, como la hostelería, la construcción o la agricultura.
Desempleo en su nivel más bajo desde 2008
Paralelamente a este aumento del empleo, sólo en el mes de abril el desempleo disminuyó en casi 63.000 personas. El número total de solicitantes de empleo cae así por debajo de los 2,4 millones, un nivel que no se registraba desde junio de 2008, es decir, antes del estallido de la gran crisis financiera mundial. Casi dieciocho años de esfuerzo para encontrar este piso.
El descenso es general: afecta a todos los sectores de actividad y a todas las comunidades autónomas del país. Los servicios acaparan la mayor parte de la reducción, con 46.000 parados menos, por delante de la industria y la construcción. Por territorios, Andalucía registró la mayor mejora en valor absoluto, seguida de Cataluña y, más lejos, la Comunidad de Madrid.
Desde el punto de vista demográfico, las mujeres se benefician más de esta mejora que los hombres, y los jóvenes desempleados caen por debajo del umbral simbólico de 170.000, el nivel más bajo jamás registrado en la serie. En cuanto a la calidad de los contratos firmados en abril, 1,2 millones en total, el 43% fueron de duración indefinida, lo que confirma la tendencia hacia la estabilización del empleo iniciada desde la reforma laboral de 2022.
