Nutri-Score: por qué su aplicación difiere entre Francia y España
Nacido para guiar a los consumidores hacia elecciones alimentarias más informadas, Nutri-Score se ha consolidado en Europa como un simple punto de referencia visual. Sin embargo, detrás de sus letras y colores, quedan diferencias de aplicación según el país. Centrarse en las diferencias entre Francia y España.
Implementado en 2017 en Francia, Nutri-Score es un sistema de etiquetado nutricional diseñado para informar rápidamente a los consumidores sobre la calidad nutricional de los productos alimenticios. Diseñado por investigadores de salud pública, en particular bajo la dirección del equipo del profesor Serge Hercberg, se basa en un algoritmo que asigna una calificación que va de la A (verde oscuro, mejor calidad) a la E (rojo, menos favorable). El objetivo inicial era lucha contra las enfermedades relacionadas con una mala alimentación como la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. Todo ello simplificando la información nutricional que muchas veces se considera demasiado compleja.
EL Cálculo de Nutri-Score se basa en un equilibrio entre elementos a favorecer (fibra, proteínas, frutas y verduras) y elementos a limitar (calorías, azúcares, ácidos grasos saturados, sal). Este sistema, voluntario para los fabricantes, se ha ido extendiendo progresivamente a varios países europeos.
Hoy en día, son siete los países que lo han adoptado oficialmente, entre ellos Francia, España, Bélgica, Alemania y los Países Bajos. Si Francia es el país pionero del Nutri-Score, España lo adoptó en 2021. Sobre el papel, nada cambia: los criterios de cálculo siguen siendo idénticos.
Una base común, adaptaciones locales.
Pero es sobre el terreno donde la diferencia entre los dos vecinos se vuelve más visible. En Francia, el Nutri-Score es ampliamente adoptado por las principales marcas y integrado en las políticas de salud pública. Se utiliza como palanca para orientar las conductas alimentarias, incluso si eso implica alterar ciertos hábitos o productos locales. Así, el 62% de las empresas del mercado lo utilizan, frente a sólo entre el 20% y el 40% al otro lado de los Pirineos, según Santé Publique France.
Porque en España el enfoque es más cauteloso, incluso más flexible. Rápidamente surgió el debate en torno a productos emblemáticos como el aceite de oliva. Inicialmente clasificado como “C” según el algoritmo, suscitó fuertes críticas, ya que este producto es fundamental en la dieta mediterránea. Como resultado, las autoridades españolas han decidido no mostrar el Nutri-Score en el aceite de oliva, lo que constituye una primera desviación de la armonización del sistema. Esta adaptación local refleja un equilibrio diferente entre las recomendaciones nutricionales y las realidades culturales.
La otra diferencia notable radica en la percepción del dispositivo. En Francia, el Nutri-Score forma parte de un enfoque de salud pública bastante centralizado, apoyado por las autoridades sanitarias. En España, sigue siendo más debatido, a veces cuestionado por ciertos actores económicos y políticos.
Si el logo es el mismo, su uso habla de dos filosofías. Por un lado, una aplicación más rigurosa y homogénea en Francia y, por otro, una apropiación más flexible en España, ajustada a las especificidades nacionales.
