Origen y leyenda de Sant Jordi, la fiesta catalana de los libros, las rosas y los enamorados
Cada 23 de abril Cataluña celebra su fiesta más emblemática: Sant Jordi. Este día único combina tradiciones medievales, literatura y fiestas de enamorados, transformando las calles en una enorme librería al aire libre, salpicada de rosas rojas y banderas catalanas.
Para entender la importancia de este día tenemos que remontarnos a la Edad Media, al pueblo de Montblanc, cerca de Tarragona. Cuenta la leyenda que un dragón aterrorizaba a los habitantes, que cada día tenían que entregarle una víctima humana.
Cuando llegó el turno de la princesa, apareció un caballero: Georges, o Jordi en catalán. Mató al monstruo con una lanza, salvó a la joven y, de la sangre derramada, nació un rosal. Desde entonces, regalar una rosa se ha convertido en un gesto simbólico de amor.
Si la leyenda se ha transmitido a lo largo de los siglos, fue en el siglo XV cuando Sant Jordi se convirtió oficialmente en patrón de Cataluña. La tradición de las rosas rojas se desarrolló en las ferias, mientras que el carácter del caballero adquirió una fuerte dimensión romántica. Durante el siglo XIX, con el movimiento Renaixença, Sant Jordi se consolidó como figura central de la identidad catalana.
La fiesta de los enamorados, convertida en fiesta de los libros
El libro entra a la fiesta más tarde. Fue en los años 20, por iniciativa del escritor y editor Vicent Clavel i Andrés, cuando nació la idea de un día dedicado a las letras. El 23 de abril se elige en honor a dos gigantes de la literatura: Cervantes y Shakespeare, ambos fallecidos ese día en 1616. Durante la Exposición Internacional de Barcelona de 1929, los libreros instalaron por primera vez puestos al aire libre. El éxito fue inmediato y, casi un siglo después, continúa.
Hoy Sant Jordi es la fiesta de los amantes, de los libros y de la cultura catalana. Por tradición, los hombres ofrecen una rosa y las mujeres un libro, aunque ahora el intercambio es más libre, sin hacer distinción de género. En Barcelona, como en toda la región, miles de stands aparecen en las calles, las instituciones abren sus puertas y la lengua catalana está en el punto de mira.
En Montblanc, cuna de la leyenda, la celebración adquiere una dimensión espectacular. Cada año, la Semana Medieval devuelve al pueblo a su pasado: espectáculos históricos, luchas, desfiles, cuentos y correfocs animan las calles, iglesias y plazas. El evento atrae a miles de visitantes que vienen a revivir, con luz y sonido, la legendaria lucha entre el caballero y el dragón.
