Por qué este verano promete ser uno de los más calurosos de España
El Niño, ese calentamiento anormal de las aguas del Pacífico tropical que altera las corrientes atmosféricas globales, está modificando en parte el clima español. Sequías, inviernos más suaves, lluvias violentas, el país está aprendiendo a adaptarse a perturbaciones cada vez más frecuentes.
El país acaba de entrar en su primer episodio de intenso calor del año, y se espera que las temperaturas superen los 40°C este fin de semana en Madrid, Sevilla, Granada y Córdoba. José Luis Camacho Ruiz, portavoz de AEMET y exdirector del Centro Internacional de Investigación sobre el fenómeno de El Niño de Guayaquil, confirma que el año promete ser especialmente caluroso. , explica, antes de añadir.
Un verano que ya empieza con buen pie
Para el científico, el vínculo entre El Niño y el clima español no es directo. , precisa. Según él, el efecto más claro debería afectar a las temperaturas medias anuales, ya que espera un año récord, tanto para la Península como para Baleares y Canarias, y más ampliamente para toda la cuenca mediterránea.
Regiones expuestas de manera desigual
La climatología española sigue siendo muy contrastada según las zonas. Camacho Ruiz describe un norte donde hay refrescos puntuales en verano, en Galicia o el Cantábrico, con un pico de precipitaciones a finales de agosto que hay que vigilar. El Mediterráneo, que describe como compartido con Francia, Italia y el norte de África, sigue siendo propenso a tormentas y precipitaciones muy intensas en otoño, un fenómeno que se repite cada año pero que, reconoce, no podemos saber de antemano dónde caerán las lluvias más intensas.
El portavoz de la AEMET, sin embargo, se muestra cauto sobre el vínculo entre el cambio climático y la intensificación de estos episodios. Nos recuerda que El Niño no es nada nuevo, y que ya golpeó mucho antes de la era del monitoreo científico moderno, como durante la gran hambruna en la India en el siglo XIX, o incluso antes, cuando las civilizaciones precolombinas de las costas del Pacífico ya observaban años en los que llovía donde normalmente reinaba el desierto. lo que nos permite afirmar que el calentamiento hace que estos episodios sean más frecuentes o más intensos, insiste.
Entre la memoria antigua y la adaptación forzada
Frente al calor, el país cuenta con una antigua memoria histórica, especialmente en el sur. Camacho Ruiz recuerda que en regiones como Andalucía o Murcia la solución tradicional era tener paredes gruesas y poca luz en el interior de las casas, “antes de volver a la vida al final del día.
Pero este modo de adaptación choca con los estándares de construcción modernos, particularmente en la Z, para mantener esta oscuridad interior de antaño.
Por lo tanto, los esfuerzos actuales se centran en el aislamiento de edificios, la limitación de la entrada de calor, los toldos, los sistemas de ventilación e incluso las cortinas de agua en las ciudades. En cuanto a registros, la temperatura más alta jamás medida oficialmente en España alcanzó los 47°C, registrada cerca de Montoro, en el valle del Guadalquivir, que el propio Camacho Ruiz califica como el del país. Cuando se le pregunta sobre un posible nuevo récord este verano, se niega a hacer predicciones precisas, pero se mantiene afirmativo en un punto: .
