Por qué las Memorias del ex rey Juan Carlos causan polémica en España
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El libro de Juan Carlos, ex rey de España (1975-2014), publicado en Francia en noviembre, vio retrasado su estreno nacional en España hasta el 3 de diciembre de 2025 para no perturbar las conmemoraciones oficiales de los cincuenta años de la muerte del dictador Franco y del fin del franquismo. De hecho, ciertos pasajes de estas Memorias son controvertidos…
La polémica actual en España, centrada en la publicación de las Memorias del ex rey Juan Carlos Iejem, se produce en un momento simbólico: el cincuentenario de la muerte de Francisco Franco (20 de noviembre de 1975) y la coronación del monarca (22 de noviembre de 1975), pero también el aniversario del retorno de la democracia (Constitución de 1978).
Alrededor del 50 aniversario…
El libro se publicó en Francia en noviembre de 2025, mientras que su estreno en España se retrasó hasta el 3 de diciembre de 2025 para no perturbar las conmemoraciones oficiales, boicoteadas por las oposiciones de derecha y extrema derecha. La extrema izquierda critica la insuficiencia de las medidas adoptadas por el actual gobierno para reparar la memoria de las víctimas.
Está claro que la publicación de las Memorias de Juan Carlos se retransmite tanto –si no más– como el cincuentenario de la muerte de Franco; y numerosos artículos y podcasts ya cubren ampliamente el tema.
El ex soberano español, exiliado en los Emiratos Árabes Unidos desde 2020 tras escándalos financieros y personales, y cuyo hijo, Felipe VI, intentaba salvar la institución distanciándose de su padre, en particular retirándole su asignación, no fue invitado a las conmemoraciones oficiales.
Este intento de volver a la gracia choca, por tanto, con el deseo de la Casa Real y del Gobierno de mantener las distancias con el ex monarca, que abdicó en 2014. Juan Carlos expresó la necesidad de que presente «su versión de la historia» y tiene claramente la intención de recuperar una historia que también es la suya.
¿Una reescritura de la historia?
Trabaja para reivindicar su legado: el retorno de la democracia en España desde la transición que afirma haber llevado a cabo, en particular a través de su papel decisivo durante el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Y el rey recuerda que «la democracia no cayó del cielo». Sus Memorias son quizás una parte más del legado que pretende dejar a las generaciones más jóvenes que, en ocasiones, desconocen la historia reciente de su país.
Juan Carlos habla extensamente de Franco en la obra; esto es lo que constituye el corazón de la controversia. Lo describe de manera positiva (respeto, sentido político, cariño), afirma haberlo “respetado” y habla de su relación como casi paternal. También informa que la última voluntad del dictador era mantener «la unidad del país».
Estos comentarios provocaron indignación en España donde, recordemos, las familias siguen buscando los restos de sus seres queridos en fosas comunes. Pedro Sánchez, jefe del Gobierno socialista, declaró que le parecía que Juan Carlos Iejem elogia a Franco
La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) exigió sanción al exrey por vulnerar la ley de Memoria Democrática española. Su presidente Emilio Silva matizó las palabras de Juan Carlos d. Este último podrá incurrir en una multa de hasta 150.000 euros.
Un intento de rehabilitación en un contexto tenso
Juan Carlos claramente busca rehabilitación después de su exilio, luego de importantes escándalos financieros –en particular, la aceptación de una donación de 100 millones de dólares del rey de Arabia Saudita, que describe como un “grave error” en sus memorias– y revelaciones sobre su vida privada, como el viaje de caza de elefantes a Botswana en 2012.
Según él, la España actual está debilitada, porque se ha perdido el espíritu de la transición, la “reconciliación” encarnada por la ley de amnistía de 1977, que la historia ha calificado como el Pacto del Olvido o del Silencio.
El ex rey se posiciona en sus memorias como un defensor de la Constitución y la democracia.
Esta publicación llega en un momento en el que las tensiones memoriales y políticas en España no se resuelven entre los debates sobre el legado de la dictadura, la transición y el futuro de la monarquía. Es parte de una situación marcada por diversas fracturas institucionales; social e ideológico, en torno a la legitimidad del sistema político resultante de la transición de 1978.
El análisis de este contexto permite medir la brecha entre el deseo de rehabilitación del ex monarca y la realidad de una sociedad española dividida sobre la cuestión monárquica.
Esta publicación contradice la estrategia de ruptura institucional llevada a cabo por Felipe VI para preservar la monarquía y llega en el preciso momento en que la protesta republicana poco a poco se va anclando en el calendario social.
La subida al trono de Felipe VI en 2014 marcó una ruptura sin precedentes en la historia democrática de la monarquía española. El nuevo rey heredó un contexto de crisis multidimensional: cansancio social tras los años de austeridad que siguieron a la crisis económica de 2008, cuestionamiento de la legitimidad monárquica llevado por el movimiento de los Indignés con el lema «» («Transición real, sin rey»), y actualidad dominada por casos de corrupción que afectan directamente a la familia real.
Ante esta crítica situación, Felipe VI tuvo como prioridad recuperar la confianza de los españoles adoptando una postura de austeridad, discreción y mayor transparencia. La medida más espectacular de esta estrategia de desvinculación llegó en 2020, cuando Felipe VI anunció públicamente su renuncia a la herencia de su padre y la eliminación de la asignación anual que pagaban a Juan Carlos los presupuestos de la Casa Real.
La publicación de las Memorias de Juan Carlos en 2025 entra en contradicción, por tanto, con la estrategia de ruptura liderada por Felipe VI. Este intento de rehabilitación corre el riesgo de volver a poner en el centro del debate público las cuestiones de corrupción y legitimidad que la Corona ha tratado de relegar a un segundo plano.
El año 2025 ve la consolidación de una protesta antimonárquica estructurada en el calendario social español. La segunda edición de la Marcha Republicana, organizada el 15 de junio de 2025 en Madrid, destaca como la protesta antimonárquica más importante desde 2014. Este movimiento, que contó con el apoyo de partidos políticos, como Podemos, Izquierda Unida y el Partido Comunista Español, muestra un objetivo explícito: convertir a Felipe VI en el último rey de España.
La Marcha Republicana del Norte, que reúne a Asturias, Galicia, Cantabria y el País Vasco, también organizó el pasado mes de octubre en Oviedo, al margen de la entrega de los Premios Princesa de Asturias, para relanzar la reflexión pública sobre el lugar de la monarquía en un sistema democrático y pretende reforzar su trabajo conjunto con la coordinación nacional de la Marcha Republicana.
Sabrina Grillo, profesora de civilización española contemporánea,

Este artículo se vuelve a publicar desde The Conversation bajo una licencia Creative Commons. Lea elartículo original.
