¿Por qué no hay controles en España?
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En Francia, el cheque sigue vigente. En España hace tiempo que desapareció. Dos países vecinos, dos historias bancarias opuestas. Mientras los franceses siguen firmando sus libros, los íberos transfieren dinero con un simple clic.
El cheque, que alguna vez fue un símbolo de confianza y formalidad, no ha corrido la misma suerte en ambos lados de la frontera. En Francia, sigue siendo una herramienta cotidiana, especialmente para pagos entre particulares o gastos administrativos. En España, por el contrario, se ha convertido en un objeto raro, a veces desconocido para las generaciones más jóvenes. Este contraste ilustra las diferencias culturales y tecnológicas entre dos sistemas bancarios europeos vecinos.
Usos opuestos a ambos lados de los Pirineos
Aunque casi han desaparecido de la vida cotidiana, todavía existen algunos tipos de controles en España. El más común es el cheque bancario (cheque bancario), emitido y garantizado por el banco, utilizado para transacciones importantes como la compra de un inmueble o un vehículo. Ofrece total seguridad, pero sigue siendo pagadero, con comisiones de hasta el 1% del importe.
Cheques certificados (cheques certificados) también existen: el banco garantiza la provisión de la cuenta del cliente. Más seguros que los cheques personales, siguen siendo raros. Finalmente, algunos cheques están tachados o marcados. suscribirse en cuentalo que significa que deben depositarse en una cuenta, nunca cobrarse en efectivo, una medida adicional de seguridad.
Los cheques ordinarios se han vuelto poco prácticos: cobro lento, tarifas elevadas y riesgo de no aceptación. Según el Banco de Españalos pagos con cheques ahora representan una pequeña fracción de las transacciones, reemplazadas en gran medida por transferencias instantáneas y pagos digitales. Desde los años 90, los bancos españoles se han centrado en tarjeta bancaria y digitalización.
Hoy en día, la mayoría de los españoles también utilizan Bizum, una aplicación de transferencia instantánea de dinero integrada en sus apps bancarias, que se ha convertido en un reflejo nacional.
El cheque francés, una excepción que se desmorona
En Francia, el cheque ocupa un lugar privilegiado. Los bancos todavía lo ofrecen de forma gratuita y sigue siendo popular para pagos entre particulares, donaciones o pagos de alquiler. Allá Banco de Francia estima que sólo Francia emite casi el 90% de los cheques europeos, un récord.
Pero su uso termina en las fronteras: los cheques franceses no se aceptan en España y, a menudo, es imposible cobrarlos allí. En el extranjero, este método de pago resulta caro e inconveniente debido a las comisiones bancarias y los tiempos de procesamiento. Para pagos internacionales, la tarjeta bancaria y la transferencia SEPA se han consolidado como soluciones más rápidas y seguras.
Así, poco a poco, Francia sigue el camino trazado por su vecino español: el de una economía más digital, más fluida y sin papel.
