PIB Cataluña España

¿Se mantendrá el milagro económico español en 2026?

¿Podemos ser los defensores del crecimiento europeo dejando a sus habitantes al margen? Es la extraña ecuación española. Si bien el país se beneficia de una afluencia masiva de trabajadores y turistas, la riqueza per cápita lucha por despegar. ¿El año 2026 finalmente nos permitirá salir del asfalto?

Visto desde Bruselas o Frankfurt, el milagro español sigue asombrando a todos. Mientras Alemania decae y Francia se aprieta el cinturón, España hace gala de una salud insolente con una crecimiento que se acercó al 3% en 2025, casi el triple de la media europea. España cerró así el año con un crecimiento estimado en torno al 2,9%, mientras que la zona del euro quedó rezagada en torno al 1,3%.

Por tanto, sobre el papel, España es la locomotora del continente. Pero una vez que quitas la vista de las hojas de cálculo de Excel, la realidad en la calle tiene más matices.

¿Por qué si el país produce tanta riqueza los españoles no se sienten más ricos? La respuesta está en una palabra: “crecimiento extensivo”. En definitiva: la tarta crece no porque la receta sea mejor, sino porque hay más gente en la cocina. Con una población que supera ya los 49 millones de habitantes, España funciona a pleno rendimiento gracias a un “impulso demográfico”.

La observación es clara según Íñigo Fernández de Mesa, presidente delInstituto de Estudios Económicos (EEI). , indica, apoyándose en datos del Instituto Elcano. Por tanto, es el volumen, aportado por la inmigración, y no una ganancia de eficiencia, lo que hace subir las cifras.

2026: Cuidado con los “cisnes negros”

En 2026, ¿continuará la fiesta? Según las proyecciones más recientes del INE, se desacelerará un poco, pero se mantendrá fuerte. Para España se espera un crecimiento de entre el 2,1% y el 2,9% en 2026, según cifras de varias fuentes. Todavía está muy por encima de nuestros vecinos. Pero los motores tendrán que cambiar.

Por un lado, el economista de la Universidad Pompeu Fabra, Oriol Amat, advierte de que esta estabilidad depende de la ausencia de . , explica.

Luego señala el riesgo para la salud, con la aparición de cada vez más virus y pandemias de todo tipo, señala el economista.

Por otro lado, Íñigo Fernández de Mesa advierte de un cambio de dinámica: el sector exterior ya no podrá tirar de la economía con tanta fuerza, lastrado por la debilidad de nuestros vecinos europeos y la amenaza de los aranceles aduaneros de Donald Trump. Asimismo, el efecto impulsor de los fondos NextGeneration se desvanecerá.

Lo malo: productividad, ausentismo y bajos salarios

Más preocupante para el futuro: , decide el presidente de la IEE. Sin inversión hoy, no habrá crecimiento sólido mañana.

Aquí es donde llegamos a la dolorosa cifra: aunque España crea empleo, su productividad por hora trabajada sigue siendo alrededor de un 7% inferior a la media de la UE. Éste es el corazón de la paradoja española. El país crea empleospero a menudo en turismo o servicios de bajo valor añadido. », resume Oriol Amat.

Otro flagelo está erosionando la productividad nacional: el ausentismo. , subraya Íñigo Fernández de Mesa. Este fenómeno, que afecta especialmente a los menores de 35 años, a menudo por motivos psicológicos, reduce drásticamente el número de horas realmente trabajadas (unas 30 horas).

Las “dos Españas”: burocracia y fiscalidad

Esto explica esta discrepancia entre las cifras macroeconómicas y las percepciones de los hogares. Hay “dos Españas”: la que crece y la que paga. Pero el país no está libre de defectos adicionales.

Primero, la burocracia sofoca los proyectos. Oriol Amat recuerda que en España a veces se necesitan cinco años para obtener autorizaciones energéticas que en el resto de Europa tardan dos años. Entonces, los impuestos pesan mucho, lamenta Fernández de Mesa. El resto ? Absorbido por las contribuciones y el Estado. Dado que los ingresos públicos han aumentado en 200 mil millones desde Covid sin una reforma efectiva, la sensación de pérdida de poder adquisitivo se explica fácilmente.

Para que la España real se una a la España de las estadísticas, el diagnóstico de los expertos es unánime: hay que simplificar la administración, centrarse en la industria de alto valor añadido y revisar una fiscalidad que, hoy por hoy, penaliza el trabajo. De lo contrario, el país seguirá siendo una locomotora que circula a toda velocidad, pero dejando atrás a sus pasajeros.