solidaridad del pueblo de Barcelona

Turismo sexual en Barcelona: lo que está cambiando a puerta cerrada

El verano en Barcelona evoca la imagen de una ciudad festiva, nocturna y cosmopolita que atrae a millones de visitantes, pero también la de un destino conocido por ser permisivo y sexualizado. A medida que la prostitución visible disminuye en las calles, los Mossos d’Esquadra lanzan una alerta: se desplaza cada vez más hacia los pisos privados. En estos espacios cerrados es difícil identificar y controlar los riesgos de explotación sexual.

explica un sargento de los Mossos d’Esquadra, de la División de Investigación Criminal, especialista en trata de personas. La prostitución no ha desaparecido de las calles de Barcelona, ​​pero el fenómeno se ha desplazado: se ha apoderado de viviendas privadas, alquiladas temporalmente, en ocasiones a través de plataformas de alquiler turístico de corta duración. Esta oferta más discreta, móvil y difícil de rastrear está creciendo. observa el sargento.

Anuncios online hasta la puerta del edificio.

Desde la pandemia, los Mossos d’Esquadra han notado que la prostitución visible, que alguna vez estuvo presente en La Rambla, la calle d’en Robador y el Raval, ha disminuido en gran medida. Asimismo, los grandes establecimientos de prostitución autorizados ya no concentran la mayor parte de la actividad. Una parte importante de la oferta se encuentra ahora en línea y detrás de las puertas de los apartamentos privados. Según la policía catalana, algunos de estos lugares están vinculados a redes criminales. Esta deriva clandestina, particularmente difícil de cuantificar, preocupa hoy a los investigadores.

Los clientes encuentran estos alojamientos en Internet, donde aparecen mujeres en los anuncios. Pero estas redes conservan el control total de la logística. «, explica el sargento. Así, la policía puede sospechar de una calle sin conocer el número ni el piso.

Además, estos apartamentos clandestinos están libres de las cargas de un establecimiento autorizado. Los precios caen, la base de clientes se amplía y el volumen de actividad aumenta significativamente. Una investigación llevada a cabo en junio de 2026 por los Mossos y la Policía Nacional en Cataluña ilustra este “modelo”: durante la vigilancia, la policía constató que más de 100 clientes podían desfilar por el mismo alojamiento en 72 horas, para “servicios” que a veces duraban entre 10 minutos y 20 euros.

Lea también: Barcelona, ​​capital mundial de la prostitución

De lo público a lo privado: un punto ciego para la policía

En España una persona mayor de edad puede ejercer libremente la prostitución. Pero en cuanto un tercero se aprovecha abusando de una situación de vulnerabilidad, la ley habla de explotación sexual, o incluso de trata.

A diferencia de los establecimientos oficiales, sujetos a inspecciones administrativas, los apartamentos privados constituyen un auténtico punto ciego: para entrar en ellos, la policía debe demostrar la existencia de una actividad delictiva y obtener una autorización judicial, que a menudo lleva mucho tiempo obtener.

Para escapar de los controles, las redes cambian periódicamente de alojamiento. «, especifica el sargento. “”

El turismo, un agravante difícil de medir

Cataluña concentra hoy más del 30% de las mujeres que ejercen la prostitución en España. Si la demanda local es constante en Barcelona, ​​el turismo de masas parece ser un acelerador.

El verano, la temporada de festivales o las grandes conferencias internacionales crean picos de demanda que las redes anticipan. «, confirma la mujer policía.

Para los investigadores, estos apartamentos también ofrecen una gran discreción: las idas y venidas pueden mezclarse con las de un edificio normal o con las de un alojamiento de corta duración.

“Cadenas invisibles”

Las organizaciones han evolucionado sus métodos. En Barcelona, ​​los Mossos observan estructuras de unas pocas personas, a veces dirigidas por mujeres que han sido ellas mismas prostitutas, que orquestan la llegada, la rotación y el control de las víctimas.

Estas víctimas suelen ser muy jóvenes, entre 19 y 25 años, y proceden principalmente de países latinoamericanos, como Colombia o Venezuela. Para someterlos, la violencia física directa ha sido reemplazada por vigilancia tecnológica y psicológica. , explica el sargento.

Teléfonos, videovigilancia, mensajes, amenazas de represalias contra las familias, deudas y miedo al desalojo mantienen a las víctimas bajo presión. “”

Denuncias raras

Frente a esta influencia, las denuncias espontáneas siguen siendo excepcionales. Los expedientes se abren generalmente gracias a señales indirectas: ingresos de emergencia, alertas de asociaciones especializadas o quejas de los vecinos.

El desafío para los investigadores es inmenso: identificar estos lugares cerrados, proteger a las mujeres que allí se encuentran, sin basar la justicia en la sola palabra de víctimas aisladas, endeudadas y exhaustas. , subraya el sargento.

Para ella, la solución pasa por la sensibilización ciudadana, pero sobre todo por el refuerzo de las medidas de protección y apoyo social a las víctimas, para ofrecerles una salida real.

Barcelona se enfrenta así a una realidad más compleja: menos visible en la calle, la explotación no ha desaparecido sino que se ha trasladado a puerta cerrada.