Cómo España quiere repoblar sus campañas gracias a la teletrabajo
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Espacios de coworking, subsidios, trabajos remotos … España está probando una apuesta atrevida al enfocarse en lo digital y en teletrabajo para transformar sus aldeas y campañas.
Reinamizar el mundo rural gracias a la teletrabajo? Este es el desafío lanzado por la Península Ibérica. Y por una buena razón, durante unos años, España ha estado haciendo un trabajo a distancia para revivir sus campañas, atropellado por un éxodo rural masivo. Según la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), el 42 % de los municipios españoles se enfrentan a un problema de despoblación y, según el Ministerio de Finanzas Públicas españolas, casi el 48 % de los municipios españoles tienen menos de 500 habitantes. Esta «Vaciada España» vio a sus escuelas cerrar, sus tiendas agitando y los jóvenes van a Madrid, Barcelona o Valence. Pero la generalización del teletrabajo después de la pandemia de Covid-19 ha sugerido una nueva posibilidad: traer de vuelta a estos jóvenes o atraer a otros nuevos, sin imponerlos a renunciar a sus carreras profesionales urbanas.
En junio pasado, el PSOE propuso una ley destinada a repoblar el campo. Una de las acciones con el mayor potencial para alentar el regreso de los jóvenes a las zonas rurales, en paralelo con la mejora del acceso a los servicios públicos, es la promoción de teletrabajo según los trabajadores españoles. En este contexto, el PSOE insta al gobierno liderado por el socialista Pedro Sánchez a alentar la teleque en la administración pública para los trabajadores que pueden ejercer sus funciones a distancia. Por lo tanto, la idea es autorizar la teletrabajo de las áreas en declive demográfico o en áreas rurales.
Paralelamente, para hacer que estos territorios rurales sean atractivos, el gobierno y varias regiones ya financian espacios de coworking instalados en los ayuntamientos antiguos o edificios públicos en desuso, 5G y cobertura de fibra óptica en el país para garantizar una velocidad digna de grandes ciudades o incluso subsidios de instalación que pueden llegar a varios miles de euros, a veces complementados con viviendas municipales con viviendas simbólicas. En resumen, el objetivo es claro: permitir que un desarrollador web, un diseñador gráfico o un consultor trabaje desde una casa de piedra al pie de los Pirineos tan fácilmente como desde un loft en Barcelona.
Entre la calidad de vida y el dinamismo local
Los partidarios del proyecto destacan las ventajas: bajas rentas, entorno natural preservado, proximidad a los habitantes y el renacimiento de la actividad económica. Por ejemplo, en la aldea de Olete, ubicada en la provincia de Teruel aagonese, varias iniciativas han permitido revitalizar la vida local, incluido el proyecto «Apadrina Un Olivo» que permitió financiar la transformación de un antiguo establo en el espacio de coworking, ahora capaz de acomodar hasta 30 personas, con servicios digitales y entrenamiento continuo.
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Si algunos ejemplos muestran el éxito de estas iniciativas, los desafíos son reales: falta de transporte público, miedo al aislamiento y, a veces, desconfían de la población local ante la llegada de los recién llegados a la forma diferente de la vida. Sin embargo, el gobierno español desea registrar esta estrategia a largo plazo, conectándola con el desarrollo sostenible y las políticas de turismo rural. Si la apuesta tiene éxito, España podría convertirse en un modelo europeo de reconquest rural por digital, donde el ruido de las campanas de las iglesias rurales puede mezclarse con el clic de ratones y teclados.
