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Gabriel Cruz Affair: Diabolique madrastra todavía hace que España temble


Gabriel Cruz, de 8 años, desapareció a plena luz del día a pocos metros de su casa. Doce días después, España descubre el horror: fue el compañero del padre, omnipresente durante la investigación, quien lo mató. Siete años después, las cicatrices familiares permanecen animadas, y el caso rebota.

La noche aún no ha caído en las colinas de Almería este martes 27 de febrero de 2018. En el pequeño pueblo de Las Hortichuelas vive, la abuela de Gabriel Cruz, de 8 años. Alrededor de las 3:30 p.m., salió de la casa para llegar a sus primos, alrededor de cien metros. Nunca llegará allí.

La máquina policial se escapa de la noche. Batir, sobrevuelo de helicópteros, excavaciones de pozos, minas abandonadas, invernaderos agrícolas. Diez mil voluntarios aran los 625 km² de tierra alrededor del pueblo. Es la operación de investigación más masiva en la historia española.

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En primer plano, el padre, Ángel Cruz, y su compañero, Ana Julia Quezada. Ella llora frente a las cámaras, abraza a la madre del pequeño, Patricia Ramírez contra ella. Ella está en todas partes, habla, busca, llora. Ella se convierte en una cara de dolor. Pero detrás de esta conmovedora puesta en escena, una verdad escalofriante se está preparando para estallar.

Celos desajustados

3 de marzo, borrador: Ana Julia alerta a la policía. Ella dice que ha encontrado una camisa blanca que pertenece a Gabriel, en un campo fangoso, una zona pero ya ratificada. Los expertos confirman, es el ADN del niño. Pero la policía está empezando a dudar. Demasiado perfecto, demasiado publicitado, demasiado escenificado. Discretamente, la Guardia Civil pone a Ana Julia en la escucha y bajo vigilancia.

Unos días después, a 73 km del pueblo, en el Puebla de Vícar, lo sospecha. La policía la sigue mientras regresa a la casa familiar de Rodalquilar, donde vive su compañero, el padre de Gabriel. Allí, la ven levantando paletas, cavando para dibujar un cuerpo pequeño. Gabriel. Ella lo encierra en la cajuela de su auto. En el camino a Almería, la policía lo terminó.

Gabriel y AnaGabriel y Ana

El pequeño Gabriel se encuentra parcialmente desnudo, en el tronco. La autopsia es formal: murió por asfixia, el mismo día de su desaparición. Los micrófonos ocultos en el auto de Quezada registran sus sórdidas palabras: insulta el cadáver.

España se asfixia

Ana Julia Quezada admite. Ella dice que accidentalmente mató al niño después de una discusión. Ella dice que Gabriel la habría insultado. La versión no convence a nadie. El juicio comienza en septiembre de 2019. El testimonio del abogado de la familia Ice La Salle: Gabriel fue golpeado por una piedra, agonizada una hora, vomitada, antes de ser sofocado con manos desnudas. Los expertos en psiquiatras dibujan un retrato abrumador: personalidad manipuladora, fría, desprovisto de empatía, reuniendo el verdadero psicópata. Ana Julia Quezada es sentenciada a cadena perpetua en la prisión de Brieva.

Pero el caso no se queda allí. En 2024, la madre de Gabriel, Patricia Ramírez, descubrió que Julia estaba trabajando desde su celda con un productor en un proyecto documental. La madre se opone firmemente: no hay duda de que el asesino de su hijo Monnaye su dolor. Las tensiones están aumentando. En 2025, el caso rebotó.

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Según documentos de la corte de Almería, Quezada habría Amenazado con la muerte Patricia De su celda. Por mensajes, a través de su compañero actual. La investigación habla de «palabras muy violentas». En una entrevista dada a la prensa española, Patricia Ramírez denuncia una forma de voyeurismo enfermizo.

Pero el asesino continúa siendo hablado. Según Patricia Ramírez, ha tenido varias relaciones sexuales con agentes penitenciarios a cambio de obsequios, teléfonos y un posible cambio en la prisión. Según los testimonios de otros prisioneros, ella sería privilegiada e incluso se jacta de tener «Varios agentes en su servicio». Los próximos días dirán si la justicia española acuerda abrir un nuevo juicio contra la suegra diabólica.