Madrid atrae a los ricos efectivos de Cataluña: la paradoja de impuestos españoles
141
En España, Madrid concentra grandes fortunas, ingresos fiscales de Cataluña. Detrás de esta paradoja oculta un modelo de competencia entre regiones, donde la política fiscal se convierte en una palanca de atractivo o un factor de fractura.
Hay cifras que molestan las ideas recibidas. En España, cuando hablamos de grandes fortunas, todos los ojos se vuelven hacia Madrid. La capital concentra la herencia más alta del país, hasta el punto de haberse convertido en un imán para ultra rico. En 2023, más de 24,500 personas declararon bienes de valor total de 273 mil millones de euros allí. Una riqueza fenomenal, mayor que la de cualquier otra región. Sin embargo, a pesar de esta abundancia de millones, Madrid no es la región que recauda la mayor cantidad de impuestos a la propiedad.
Los contribuyentes catalanes son mucho más numerosos, casi 91,000, pero su patrimonio promedio es mucho más bajo: 2.8 millones de euros contra 11.1 en Madrid. Y a pesar de esto, el Generalitat recibió 664 millones de euros en impuestos en 2023, 50 millones más que Madrid. Esta aparente anomalía no posee un milagro catalán, sino una política fiscal muy diferente.
Durante años, la región de Madrid ha practicado una exención casi total del impuesto patrimonial. Esta estrategia, asumida y defendida por el presidente regional Isabel Díaz Ayuso (PP, derecho conservador), ha alimentado durante mucho tiempo una competencia fiscal agresiva entre las comunidades autónomas. Hasta que el estado central llegó a molestar la situación.
A finales de 2022, el gobierno español estableció un impuesto de solidaridad destinado a grandes fortunas, una especie de escudo contra la evasión fiscal interna. Este nuevo impuesto ha obligado a Madrid a elevar parcialmente sus exenciones, pero con precaución: la región continuó aplicando un rayo que lo hizo perder 612 millones de euros en posibles ingresos. Este juego de comunicación de jarrones con impuestos locales y impuestos estatales permitió al capital continuar seduciendo a los más ricos, sin tocar demasiado su billetera.
Visiones políticas opuestas
Esto es precisamente lo que Salvador Illa denuncia. El presidente catalán no le corta sus palabras: en una entrevista reciente con nuestros colegas de Vanguardia. El líder socialista calificó esta estrategia como. Para él, Madrid juega un juego arriesgado al atraer fortunas sin participar de manera justa en el esfuerzo nacional. Una crítica que resuena en un contexto en el que la reforma de la financiación de las regiones es más que nunca sobre la mesa.
Lejos de los discursos políticos, los datos del tesoro público hablan de una España a varias velocidades. El patrimonio más importante, más allá de los 30 millones de euros, son principalmente madrilenianos. El patrimonio global también ha aumentado en un 8 % en un año, en gran parte gracias al aumento de las inversiones financieras. En 2023, las tres cuartas partes de la riqueza declarada provenían de inversiones, acciones y participaciones en empresas, contra apenas el 18 % de bienes raíces.
Para los franceses se establecieron en España, y en particular en Cataluña, esta situación plantea preguntas muy concretas. Elegir una región para vivir o invertir en ella no es únicamente clima o calidad de vida: el marco fiscal juega un papel cada vez más decisivo. En un momento en que la Administración Fiscal española refina sus herramientas, cuando el estado está tratando de reequilibrar los ingresos y cuando las regiones compiten en impuestos, se hace esencial comprender las reglas del juego y sus consecuencias.
