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¿Por qué comprar en Cataluña, Baleares y País Vasco cuesta más que en el resto de España?

Una misma lista de productos cuesta de media 800 euros más al año en Cataluña que en Valencia o Andalucía, según el último estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).

Qué alegría para un barcelonés de vacaciones hacer sus compras en Andalucía o Galicia. La diferencia de precio es especialmente evidente en determinados productos, que pueden pasar de simple a doble según la OCU. Varios factores explican estas variaciones.

En zonas en tensión como Barcelona, ​​San Sebastián o Palma, los alquileres comerciales y los costes logísticos pesan mucho sobre los precios de venta. Los distribuidores deben repercutir altos cargos relacionados con el alquiler de locales, transporte y mano de obra. Estos costes adicionales son especialmente visibles en el área metropolitana de Barcelona, ​​donde los municipios de Cerdanyola del Vallès, Castelldefels y Cornellà de Llobregat son los más caros de la región, un 10% por encima de la media nacional.

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Las Islas Baleares sufren el handicap del transporte marítimo. El transporte de mercancías desde la península encarece automáticamente la distribución, especialmente de productos frescos. La misma observación se observa en el País Vasco, donde los salarios medios más altos y el coste de vida general hacen subir los precios.

Grandes cadenas, precios bajos.

Porque en zonas con mayor poder adquisitivo las marcas saben que pueden mantener mayores márgenes. Estas ciudades llamadas (colchón de ingresos) suelen albergar a clases medias o altas, dispuestas a pagar más por la proximidad, la calidad percibida o la comodidad.

Este fenómeno es visible en las afueras de grandes metrópolis como Barcelona o Bilbao, donde los residentes, a menudo ejecutivos que trabajan en la gran ciudad, realizan sus compras en negocios donde la competencia de precios es menos agresiva que en las zonas de bajos ingresos.

En zonas rurales o medianas donde predominan las grandes superficies, la centralización logística y el volumen también permiten reducir los costes unitarios. Por el contrario, en Cataluña o el País Vasco el tejido comercial sigue muy fragmentado, con una fuerte presencia de comercio de proximidad y menos grandes marcas de bajo coste. Estos pequeños formatos tienen menores márgenes y precios más altos para compensar sus costes fijos.

Barcelona: contrastes sorprendentes

Incluso dentro de la capital catalana las diferencias de precios son sorprendentes. Así, el supermercado más caro de Cataluña está situado en el popular barrio del Guinardó, una zona residencial de clase media. El establecimiento Suma de la Ronda del Guinardó tiene un ticket medio un 25% superior a la media de Barcelona. Por el contrario, el Alcampo de l’Avinguda Diagonal se identifica como el más económico, con hasta 2.700 euros de diferencia anual entre ambos por consumo equivalente.

Esta disparidad se explica por la falta de competencia local: pocas grandes cadenas establecidas en la zona, un antiguo parque empresarial y una clientela fiel, que prefiere la proximidad a la comparación de precios.

Por el contrario, la Comunidad Valenciana, Murcia, Galicia, Extremadura y Andalucía tienen los billetes más bajos, gracias a la proximidad de zonas agrícolas y a la fuerte presencia de cadenas low cost como Dani, Family Cash o Alcampo.