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Sustituidos por la IA en Barcelona: ¿qué pasó con ellos?

Barcelona ha cambiado y ellos también. Un año después de los despidos masivos relacionados con la llegada de la inteligencia artificial a los call center, algunos ex empleados franceses han transformado esta ruptura en un punto de partida. Entre emprendimiento en el extranjero, viaje iniciático y regreso a la estabilidad, hablan de lo que significa reconstruir la vida después de la IA.

En 2025, la inteligencia artificial cambiará profundamente el panorama de los call center en Barcelona. Cientos de puestos han desaparecido, poniendo fin a un modelo que durante años había atraído a una mano de obra internacional, especialmente francesa. ¿Qué pasó con estos empleados un año después? Gracias a las indemnizaciones por despido y a la posibilidad de capitalizar el desempleo, algunos pudieron evitar la urgencia inmediata de encontrar trabajo.

Crear en otro lugar: transformar una pausa en un proyecto

Para Freddy, de 57 años, el final de su contrato en el Barcelona marcó un punto de inflexión decisivo. Al teléfono, su voz es tranquila, a veces atravesada por una risita, como si todavía estuviera midiendo la distancia recorrida. Tras recibir su indemnización por despido, tomó una decisión radical y abandonó España rumbo a República Dominicana. Simplemente resume eso.

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En Barcelona pesa mucho la perspectiva de una reconversión tardía. A su edad, tener una serie de contratos precarios, alojarse en pisos compartidos e intentar reinventarse en una ciudad cada vez más cara le parece cada vez menos sostenible. Él confiesa lúcidamente eso y añade con una sonrisa audible a través de la línea que.

En el lugar, Freddy inauguró un negocio móvil de café, distribuido en las calles, playas y directamente en las oficinas. Habla de ello con nueva energía, como si fuera un proyecto largamente retrasado, y lo dice. Esta actividad, lanzada a finales de diciembre, le permite ganarse la vida y cambiar de ritmo, de paisaje y de vida cotidiana.

Freddy emplea a varias personas y trabaja los siete días de la semana. Explica que una simple frase resume lo que esta ruptura le ha permitido reconstruir en un momento de su vida en el que las segundas oportunidades son raras, pero posibles.

Lucas, de 30 años, tomó una decisión diferente. Después de recibir su indemnización por despido, no planeó de inmediato un nuevo proyecto y decidió partir hacia Estados Unidos, con una camioneta como único horizonte. Él explica que“Necesitaba respirar, salir de esta lógica de productividad permanente”sin énfasis.

En el camino los días se alargan. Los paisajes pasan, los encuentros son breves, a veces silenciosos, y el tiempo ya no tiene el mismo valor. Cuenta que cada mañana se despertaba en un lugar diferente, una frase simple, casi como una observación. Después de un breve silencio, añade que eso le hizo“algo muy bueno”.

Este viaje no proporcionó respuestas preparadas, pero abrió un espacio, el de la retrospectiva. Él confía que «Por primera vez en mucho tiempo, no estaba construyendo nada, y eso estuvo bien». Aún no sabe qué vendrá después, pero habla de tiempo ahorrado, presión eliminada, un descanso necesario antes de decidir qué viene después.

Regreso a la estabilidad: elija la seguridad

A contracorriente de las historias de aventuras y reconversión, Antoine, de 27 años, tomó una decisión más discreta. Cuando habla de ello, su tono es tranquilo, casi ligero, con esa sonrisa en la voz de quien sabe hacia dónde va. Tras su despido, se tomó un tiempo para barajar varias opciones antes de volver a trabajar en otro call center de Barcelona. el dice que “algunos me dijeron “dejaste todo para volver al mismo punto””sin amargura.

Para Antoine, no se trata ni de un paso atrás ni de una renuncia, sino más bien de una adaptación. Él explica que“Necesitaba encontrar un ritmo, una seguridad, algo sencillo”. Habla de horarios claros, compañeros y un día a día que no requiere reinventarse constantemente.

Hoy dice que se siente bien. Ni eufórico ni resignado. Justo en su lugar. “No necesitamos hacer cosas extraordinarias para ser felices”. Una manera de recordarnos que, frente a los trastornos impuestos por la IA, la estabilidad también puede ser una opción plenamente aceptada.