Un muro medieval descubierto bajo la Rambla de Barcelona
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Una sección excepcional del muro medieval del siglo XIV acaba de descubrir en la Rambla, cerca de Santa Mònica, Side Colomb. Este hallazgo, el más largo jamás exhumado en el eje emblemático de la ciudad, ofrece una buceo sorprendente en el pasado defensivo y diario de la ciudad catalana.
Rambla nunca deja de revelar sus secretos. Bajo los adoquines del sector de Santa Mònica, los arqueólogos acaban de descubrir la sección más larga nunca despejada de la Muralla medieval de Barcelona. Casi 50 metros de muros de piedra, engrosados por 2.90 metros, acompañados por los vestigios de una torre pentagonal, hoy vuelve a dibujar la cara olvidada de un Barcelona del siglo XIV, todavía rodeado de fortificaciones.
Es un descubrimiento espectacular, tanto por su tamaño como por las historias que exhume. Porque si este muro una vez defendió la ciudad, también luchó contra los elementos. 3.5 metros de profundidad, las excavaciones revelaron capas de limo, escombros y cerámica, testificando a las viejas Riadas. Un recordatorio de que el Rambla fue durante mucho tiempo la cama de un torrente caprichoso. Este sistema defensivo, respaldado por una zanja, testificó a partir de una ciudad que se protege tantas invasiones como las inundaciones.
Descubrimientos sorprendentes
Bajo la dirección de la arqueóloga Irene Cruz, los equipos combinaron excavaciones mecánicas y encuestas manuales para documentar la estratigrafía del sitio. Una de las pistas más intrigantes surge en el interior de la pared: los huesos de un pequeño burro, enterrado en el medio de varias águilas de bronce. Una escena inusual, sin duda ritual, que abre la puerta a mil hipótesis.
El muro es solo un capítulo de la gran historia enterrada bajo la Rambla. En los últimos años, otras campañas han permitido encontrar los vestigios del general de Barcelona, una fundición de artillería o los antiguos coleccionistas de agua del siglo XVIII. Pero es la continuidad de la ruta descubierta hoy la que fascina: por primera vez, aparece una imagen clara y prolongada del sistema defensivo.
En la superficie, no hay nada que adivine el pasado tumultuoso de este lugar hoy bordeado por terrazas. Pero la urbanización moderna ha dejado algunas pistas: al sur del área excavada, una gran estructura de piedra semicircular corresponde a las primeras comodidades del Paseo, entre el final del 18 y principios del siglo XIX.
Una vez que se complete la documentación, este fragmento de pared será enterrado nuevamente para su conservación. Pronto se explorará una segunda sección, similar en longitud.

