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Entre tradición y búsqueda de sentido, ¿España sigue siendo católica?

La visita del Papa León XIV hoy a Madrid, Barcelona y Canarias promete ser grandiosa. Sin embargo, España nunca ha sido tan inactiva. Investigación sobre un país que no ha dado la espalda completamente a la fe.

Madrid se prepara para recibir a medio millón de personas, mientras miles más asistirán el martes a misa en la Sagrada Familia y a la inauguración de la Torre de Jesucristo, que convierte ahora el edificio de Gaudí en la iglesia más alta del mundo. Sin embargo, las estadísticas cuentan una historia diferente.

Según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de 2025, sólo el 55% de los españoles se declara católico, frente al 82% en 2001. Y entre ellos, apenas el 19% se considera practicante. La España de la misa dominical parece pertenecer a otra época. Pero la realidad, como suele ocurrir, tiene más matices que un simple número.

Secularización rápida, pero una cultura que resiste

Rafael Ruiz Andrés, investigador en sociología de las religiones de la Universidad Complutense de Madrid y premio de Tesis Doctoral de la Sociedad Española de Ciencias Religiosas, lleva años observando este cambio. , explica. En 25 años, España ha pasado de un perfil religioso cercano a Italia y Portugal a una situación intermedia con Francia, país donde el laicismo está anclado desde hace mucho tiempo.

Sin embargo, la cultura católica no está desapareciendo tan rápidamente. El investigador pone un ejemplo llamativo: en Andalucía conoció a no creyentes que participan activamente en las cofradías de Semana Santa. La religión, en este país, no se reduce a fe ya que es también familia, identidad, estética, memoria colectiva.

Bodas, bautizos y abuelas

Las figuras de los sacramentos también hablan de esta lenta erosión. En el año 2000, el 75% de las bodas en España se celebraron en la iglesia. Hoy, esta tasa ha caído a alrededor del 20%. Los bautismos son más resistentes, casi el 40% de los niños que nacen siguen bautizados, pero a menudo más por presión familiar que por convicción. , se ríe Rafael Ruiz Andrés.

Es en esta paradoja que conocemos a Lucas, de 25 años, estudiante de ingeniería en Barcelona. Sólo va a misa una vez por semana, el domingo por la mañana, y no precisamente por fervor. En la iglesia del barrio de Gràcia donde van juntos, Lucas observa más que reza.

Su abuela reza por él. Quizás también reza un poco, sin confesarlo realmente. Esta semana, Lucas planea llevar a su abuela a ver pasar la procesión papal. Para ella. Y tal vez un poco para él.

Jóvenes, incertidumbre y el regreso de lo sagrado

Es precisamente este perfil, joven, curioso, incondicionado, el que interesa a los sociólogos. Paradójicamente, entre los menores de 35 años, después de décadas de declive, se ha observado un ligero aumento en la práctica católica en los últimos seis años. , señala Rafael Ruiz Andrés. Las redes sociales juegan un papel inesperado en este fenómeno. Sacerdotes, monjes y monjas se han convertido en verdaderos influencers, llegando a jóvenes que nunca han puesto un pie en una iglesia.

La búsqueda de sentido en un mundo inestable también explica este renovado interés. En este contexto de incertidumbre global, pandemias, guerras, crisis climáticas, la religión vuelve a ser un posible ancla para algunos. La multitud que se espera que reciba a León XIV será quizás el reflejo más visible de ello.

Una Iglesia todavía muy presente en la sociedad

Por tanto, sería simplista concluir que el catolicismo español está en agonía. La Iglesia católica sigue siendo el principal actor religioso del país, pero también uno de los principales actores de la sociedad civil, ya que gestiona el 25% de los establecimientos educativos financiados por el Estado, gestiona una amplia red de ONG y tiene una capacidad de movilización con la que ninguna otra institución puede competir. , pregunta Rafael Ruiz Andrés.

Puede que España ya no sea católica como antes. Pero no ha terminado. Y los próximos días bien podrían ser un vívido recordatorio de ello.