Ante la revuelta de las grandes ciudades, Airbnb apuesta por los pueblos españoles
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Ante el endurecimiento de las normativas urbanísticas, Airbnb se dirige ahora a los pueblos españoles. La plataforma de alquiler turístico acaba de anunciar un plan de inversiones de 40 millones de euros para desarrollar el turismo rural durante los próximos tres años.
Una reorientación forzada pero asumida. En 2024, Airbnb eliminó miles de anuncios ilegales en España, por orden de los tribunales y las autoridades locales. En Madrid, el Tribunal Superior de Justicia validó en dos ocasiones las solicitudes del Ministerio de Consumo, que exigía la retirada de 65.000 viviendas sin número de licencia. La capital acaba de poner en marcha el plan Reside, que expulsa los alojamientos turísticos del centro de la ciudad. Un modelo que se inspira directamente en Nueva York, donde Airbnb es hoy prácticamente inexistente. En Barcelona, el ayuntamiento prohibirá nuevas licencias a partir del 1 de enero de 2028.
En este contexto, la plataforma busca recuperar terreno, pero en otros lugares, afirmó Jaime Rodríguez de Santiago, director general de Airbnb para España y Portugal. Según los datos de la plataforma, sólo el 14% de los turistas franceses en España se dirigen a zonas rurales.
Colaborar con los municipios
El programa, denominado “Compromiso Rural”, prevé dos componentes: 33 millones de euros se utilizarán para apoyar proyectos de renovación (comercios, restaurantes, edificios patrimoniales y viviendas) y 12 millones se dedicarán a la promoción de estos territorios, en particular mediante el desarrollo del astroturismo y el marketing territorial.
Este reposicionamiento estratégico también se basa en un deseo declarado de diálogo con las comunidades. Mallorca es un caso de libro de texto: la plataforma eliminó allí 2.300 anuncios no registrados tras un acuerdo con el cabildo insular. , subrayó José Marcial Rodríguez, asesor de turismo.
Según un estudio de AFI (Analistas Financieros Internacionales), el alojamiento de corta duración permitió a 13 millones de viajeros alojarse en pueblos de menos de 10.000 habitantes en 2024, generando 5.500 millones de euros en beneficios económicos, incluidos 3.200 millones de euros inyectados a las empresas locales. Más de la mitad de estos turistas procedían del extranjero.
Detrás de este cambio rural, Airbnb espera recuperar una legitimidad perdida en las zonas urbanas. , insiste Rodríguez de Santiago.
