Barcelona: una casa modernista legendaria a punto de abrirse al público
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Tras permanecer mucho tiempo alejada de los circuitos turísticos, la Casa Lleó i Morera pronto podría abrir sus puertas de forma definitiva. Situada en Passeig de Gràcia, esta importante residencia modernista acaba de dar un paso decisivo hacia su apertura al público.
Admirada durante mucho tiempo desde el exterior, la Casa Lleó i Morera finalmente se prepara para revelarse al público. Situada en Passeig de Gràcia, esta residencia modernista pronto podría unirse a la Casa Batlló y la Casa Amatller entre las visitas imprescindibles en el centro de Barcelona. De hecho, el ayuntamiento acaba de dar luz verde inicial a su apertura, un gran paso adelante para una de las últimas grandes joyas modernistas aún cerradas a los visitantes.
Obra de Lluís Domènech i Montaner, la Casa Lleó i Morera se distingue por la excepcional riqueza de su decoración. A diferencia de muchas casas burguesas del Eixample, la ornamentación no se limita a la planta noble: vidrieras, mosaicos y esculturas se extienden por todo el edificio. Las vidrieras de Antoni Rigalt, las esculturas de Eusebi Arnau y los mosaicos de Mario Maragliano se encuentran entre los elementos más destacables, aún hoy invisibles para el gran público.
Hasta ahora, sólo algunas raras aberturas temporales permitían vislumbrar el interior de la casa. Entre 2014 y 2016, durante las jornadas de puertas abiertas de Barcelona, las plazas se agotaron en pocos minutos, lo que confirma la continua atracción del público por este discreto pero importante monumento del modernismo barcelonés.
Si la apertura se ha pospuesto durante mucho tiempo no es por falta de voluntad. El principal obstáculo era el acceso al edificio. La entrada se abre a un vestíbulo presidido por una escalera catalogada, tan espectacular como inaccesible para personas con movilidad reducida. Cualquier solución permanente corría el riesgo de alterar la decoración original, lo que había llevado a las autoridades a rechazar proyectos anteriores.
Adaptaciones que respetan la arquitectura original.
El plan ahora validado en primera lectura se basa en una solución ligera: un dispositivo móvil que permite cruzar las escaleras sin modificar la escalera histórica. Una opción considerada compatible con las exigencias patrimoniales y que permitió desbloquear el expediente tras más de diez años de estancamiento.
Apoyado por el grupo inmobiliario Núñez y Navarro, propietario del edificio desde 2006, el proyecto prevé también discretas adaptaciones en el interior: mejora de la accesibilidad del ascensor, adaptación de las instalaciones sanitarias, modernización del equipamiento técnico, todo ello sin tocar los ornamentos existentes. La boutique Loewe, situada en la planta baja desde los años 40, permanecerá sin cambios.

Aún no se ha anunciado ninguna fecha de apertura. El expediente aún debe pasar por una fase de exposición pública y luego ser validado definitivamente por el ayuntamiento antes de obtener la licencia de actividad. Pero por primera vez en mucho tiempo, la perspectiva de una apertura duradera parece estar al alcance de la mano.
