Estos 10 rincones de Cataluña que Instagram acabó arruinando
Desde el Gran Cañón y sus selfies mortales hasta la calle Crémeux, cuyos vecinos solicitaron la instalación de una puerta al atardecer para impedir la entrada a influencers y otros entusiastas de la hora dorada, incluidos los Bunkers del Carmel… La carrera por la foto perfecta acaba a veces transformando lugares de ensueño en auténticas pesadillas para quienes viven allí.
Y en este frenesí consumista no se han librado Cataluña, sus monumentos emblemáticos y sus calas paradisíacas.
A continuación te presentamos diez lugares que han sufrido especialmente su éxito en las redes sociales y en los que te imploramos que no perpetúes las mismas fechorías fotográficas que tus predecesores.
1. La Sagrada Familia, Barcelona
Ya conocíamos la tradicional foto frente a la Sagrada Familia. Ahora el nuevo reto es filmar su ascenso por las escaleras mecánicas del metro, con la basílica de Gaudí apareciendo poco a poco al fondo.
El fenómeno se ha vuelto viral en TikTok e Instagram, hasta el punto de que algunos turistas colocan su teléfono en un escalón para conseguir la foto perfecta antes de recuperarla en el último minuto. ¿El problema? La práctica está prohibida y ha provocado, en particular, atascos en la salida del metro. La TMB instaló carteles de advertencia e incluso bloqueó el acceso durante un tiempo.
2.Tossa de Mar
Con su castillo de arena, sus murallas y sus calles medievales, Tossa de Mar ya había sido escenario de Pandora, una película protagonizada por la estrella de Hollywood Ava Gardner. También se ha erigido una estatua de ella frente al mar.
El K-pop le dio una nueva vida inesperada. Tras el rodaje de vídeos musicales del cantante surcoreano YooA, la ciudad se convirtió en una escala imprescindible para muchos compatriotas. El pequeño pasaje del Forat del Dimoni se ha convertido así en un auténtico estudio fotográfico al aire libre. En 2026, el municipio reforzó aún más las medidas contra las aglomeraciones limitando los grupos de turistas a 25 personas.

3. Los búnkeres del Carmelo, Barcelona
El atardecer con Barcelona de fondo se ha convertido en un clásico, disponible sin cesar en las redes.
Resultado: los vecinos sufrieron durante mucho tiempo comportamientos incívicos y transporte abarrotado hasta que el autobús del barrio fue eliminado de Google Maps y la ciudad incluso estableció un cierre nocturno del sitio para limitar la presión turística.

4. Las escaleras de la Catedral de Girona
La serie Juego de Tronos transformó las escaleras de la Catedral de Girona en un escenario reconocible a nivel mundial. Desde entonces, los visitantes acuden allí para reproducir las imágenes vistas en la pantalla… o las vistas en Instagram.

5. El Puente Eiffel, Gerona
Otra víctima del síndrome del selfie incontenible: el puente Peixateries Velles, más conocido como puente Eiffel. Se ha convertido en uno de los cruces más transitados de la ciudad, para consternación de los vecinos que en ocasiones buscan otras vías para cruzar el Onyar. Y también deberían considerarse afortunados de que a los visitantes no se les ocurra colgar allí candados, como ocurría en el Puente de las Artes. En 2015 se deshizo de casi 45 toneladas de candados del amor y los reemplazó por paneles de vidrio.

6. Cala Sa Tuna, Begur
Pequeñas casas blancas de pescadores, agua turquesa y rocas: difícilmente hay una cala más instagrameable que esta encantadora situada a una hora y media de Barcelona. Cala Sa Tuna se ha convertido así en uno de los lugares más codiciados de la Costa Brava.
La decoración es magnífica. Tan bonito que los aparcamientos están saturados, las calles invadidas y ahora hay que regular el acceso para evitar las zonas urbanizadas.

7. L’Illa Roja, Begur
Mismo fenómeno en Illa Roja, otra playa emblemática de Begur. Su roca roja y su entorno salvaje lo han convertido en una estrella de las redes sociales. Con una particularidad que algunos visitantes a veces descubren demasiado tarde: la playa es históricamente naturista. La afluencia de turistas atraídos por las imágenes publicadas en internet también ha creado tensiones entre naturistas y visitantes que desconocen los usos del lugar.
8. La Cala s’Alguer, Palamós
Treinta metros de largo, unos pocos metros de ancho, coloridas casetas de pescadores y un mar turquesa: Cala s’Alguer parece haber sido diseñada especialmente para Instagram.
Excepto que un entorno tan pequeño no tolera muy bien la fama. En verano, la pequeña playa puede saturarse rápidamente de visitantes que vienen a inmortalizar la postal perfecta.
9. El mural del beso, Barcelona
Probablemente hayas visto esta foto antes: dos personas besándose frente a un mosaico gigantesco que representa… un beso. El mural del beso, en la plaza Isidre Nonell, se ha convertido en una visita obligada en los itinerarios de Instagram en Barcelona.
Creado originalmente como una instalación temporal en 2014, el fotomosaico finalmente permaneció.

10. Jardín Botánico Marimurtra, Blanes
¿Creías que un jardín botánico difícilmente podría convertirse en un fenómeno viral? Esto sin contar con Red Note, la red social china. En 2024, una influencer publicó una foto del jardín botánico Marimurtra, en Blanes, y transformó este pequeño rincón de la Costa Brava en un destino imprescindible para los turistas chinos.
El fenómeno fue espectacular: más de 3.000 visitantes chinos cruzaron las puertas del jardín sólo en enero y febrero de 2025, hasta el punto de representar entonces casi el 80% de la asistencia. Una buena prueba de que, en las redes sociales, a veces basta una sola foto para que un lugar secreto no permanezca en secreto por mucho tiempo.


