Guerra fiscal en España: se amplía la brecha entre Madrid y Cataluña
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En una España donde las regiones tienen una amplia autonomía fiscal, la política fiscal se convierte en un marcador ideológico tan poderoso como la división izquierda-derecha. Madrid y Cataluña encarnan dos visiones radicalmente opuestas.
Mientras Madrid atrae a empresas y a contribuyentes ricos gracias a la reducción de impuestos, Cataluña está aumentando sus propios impuestos y aumentos en las escalas para compensar una pérdida limitada, pero muy real, de ingresos. Uno optó por una reducción masiva de la carga fiscal, mientras que el segundo aumentó los impuestos. Resultados: un déficit de ingresos de más de 7.500 millones de euros.
Según la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), Madrid ha renunciado a 7.500 millones de euros de ingresos en 2024, o el 2,36% de su PIB, al eliminar o reducir numerosos impuestos regionales: impuesto sobre sucesiones y donaciones, impuestos sobre transferencias, actos jurídicos documentados. En cambio, Cataluña, aunque ha reducido algunas tasas, recaudó 2.900 millones de euros a través de sus quince impuestos propios y el ajuste al alza de los impuestos cedidos, llevando la presión fiscal regional a un nivel récord. Esta dinámica se observa especialmente en el sector inmobiliario: los impuestos de transferencia que paga el comprador al adquirir una vivienda de segunda mano (ITP) alcanzan entre el 10 y el 11% en Cataluña frente al 6% en Madrid.
Una supuesta guerra fiscal
El contraste no pasa desapercibido dentro del propio Estado español. El presidente de Cataluña, Salvador Illa, denunció este verano la práctica de Madrid, acusada de dumping fiscal. Este reproche, recurrente en la izquierda, apunta a una política destinada a atraer a los contribuyentes más móviles, en detrimento del equilibrio entre territorios.
El debate va más allá del caso catalán únicamente. En Andalucía, una región también liderada por el derechista Partido Popular, los recortes de impuestos costaron más de 2.300 millones de euros en ingresos. En la Comunidad Valenciana la pérdida asciende a 1.170 millones. En todas partes, el mismo mecanismo: reducción de impuestos, aumento del gasto público… y aumento del déficit.
En 2025, la tendencia a bajar los impuestos ha continuado en muchas regiones. Las disparidades entre comunidades aumentan por un mismo hecho imponible. Es decir, para una misma operación (compra de inmueble, herencia, donación), la carga fiscal puede variar de uno a dos dependiendo de si resides en Barcelona o Madrid. Y el año 2026 debería acentuar aún más estas brechas.
