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Por qué Franco todavía posee la Legión de Honor francesa

España celebra hoy 50 años de la muerte de Francisco Franco. Sin embargo, el dictador aún conserva un honor cuanto menos sorprendente: la Legión de Honor francesa. Una distinción otorgada por una República francesa que pretende oponerse ferozmente a los regímenes autoritarios. Explicaciones

La Legión de Honor fue concedida a Francisco Franco en 1928, cuando aún era un joven general del ejército español. Fue la Tercera República Francesa la que le concedió esta distinción, mucho antes de su ascenso al poder en 1939 tras la Guerra Civil Española. El objetivo de esta condecoración se inscribe en una particular lógica geopolítica: Franco es entonces percibido como un oficial prometedor, recién nombrado director de la Academia Militar de Zaragoza, y Francia busca mantener buenas relaciones con España.

Pero fue especialmente después de la Segunda Guerra Mundial cuando esta medalla se volvió políticamente embarazosa. A pesar de las abierta simpatías de Franco por los regímenes fascistas (en particular su alianza no oficial con la Alemania nazi y la Italia de Mussolini), España permaneció oficialmente neutral durante el conflicto. En la Liberación, mientras Francia purgaba a sus colaboradores y se distanciaba de los regímenes autoritarios, Franco conservó su medalla.

¿Por qué nunca fue eliminado?

El caso Franco ilustra una regla tácita pero persistente: la Legión de Honor, una vez concedida, rara vez se retira, excepto por una decisión política explícita. La revocación de una condecoración podrá iniciarse en caso de condena penal grave o de claro atentado a los valores de la República. Esto sucedió recientemente con el Presidente Sarkozy debido a su controvertida condena legal. Sin embargo, Franco, entonces jefe de Estado extranjero, nunca fue juzgado, ni por Francia ni por un tribunal internacional.

Oficialmente, no existe un procedimiento automático para retirar póstumamente la Legión de Honor a una personalidad extranjera. La retirada debería realizarse mediante un decreto presidencial, una iniciativa políticamente sensible, especialmente en el contexto de la Guerra Fría, donde Francia mantuvo en ocasiones relaciones pragmáticas con regímenes autoritarios.

Una supervivencia simbólica en contraste con la España democrática

El contraste es sorprendente con la actitud de España hacia su ex dictador. Desde la transición democrática, y más aún con la ley de Memoria Histórica (2007) y la ley de Memoria Democrática (2022), España ha emprendido una labor de desfranquización. Franco perdió sus honores militares, sus estatuas fueron derribadas, su mausoleo situado en el Valle de los Caídos fue vaciado de sus restos para ser enterrados en un cementerio familiar privado. Una operación llevada a cabo por el gobierno socialista, pero denunciada por la derecha española, al considerar que sembró discordia, que recuerda a la guerra civil, más que unir a los españoles. De manera muy política, la izquierda gubernamental quitó el título de nobleza creado por Franco y se lo otorgó a sus descendientes.

En Francia no se ha tomado ninguna iniciativa equivalente. La Legión de Honor de Franco sigue apareciendo en las bases de datos oficiales, no como un homenaje activo, sino como un vestigio pasivo de una era diplomática pasada.

Sin embargo, en varias ocasiones se han alzado voces para exigir la revocación póstuma de esta condecoración. Pero el tema sigue siendo discreto en el debate público. A diferencia de otras figuras controvertidas, como el dictador tunecino Ben Ali o el presidente sirio Bashar el-Assad –cuyas condecoraciones han sido retiradas– el nombre de Franco no es objeto de atención de los medios en Francia.

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