“Una prisión dorada”: por qué estos franceses se van de Barcelona
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Les encantaba el estilo de vida relajado de Barcelona, los afterworks en los tejados y la natación en octubre. Pero detrás de la postal se acumulan las desilusiones. Salarios demasiado bajos, alquileres demenciales, futuro incierto… Testimonios de quienes se van de Barcelona, sin arrepentimientos.
Muchos de ellos han probado la aventura barcelonesa, y casi otros tantos han soñado con que fuera eterna. Sin embargo, con el paso de los meses, el cansancio llega. El de llegar a fin de mes, el de compartir la cocina con tres desconocidos o el de dar vueltas en círculos profesionalmente. Pierre, de 28 años, no se anda con rodeos: director de la universidad, establecido desde hace cuatro años, regresa a París a finales de año para un
Una forma de no quedarse encerrado en lo que él describe como la omnipresente comunidad francesa, lamenta.
Para otros, la ruptura es menos dulce. Emma, de 26 años, había venido por una VIDA. Al llegar, la estancia se convierte en una pesadilla a causa de la jungla inmobiliaria. Se encuentra con un falso dueño, pierde la fianza y tiene que abandonar el apartamento urgentemente, sin agua ni luz.
A pesar de acudir a los tribunales, más de un año después todavía no ha recuperado su dinero. Después de once meses, Emma hizo las maletas sin arrepentimientos.
Según los últimos datos de Idealista, el precio medio de un piso de alquiler en Barcelona aumentó un 10% entre 2024 y 2025, alcanzando casi los 21 €/m² en las zonas céntricas. Una inflación que empuja a muchos expatriados a revisar sus ambiciones.
Una prisión dorada
Théotime, de 28 años, duró dos años. A pesar de una rica vida social, un entorno de ensueño y el mar al alcance, habla de Barcelona como una
Según el último estudio del Ayuntamiento de Barcelona, si el salario medio en Barcelona es de 2.225 euros netos al mes, existen grandes disparidades según sectores y grupos de edad. En las profesiones accesibles a los expatriados que no hablan catalán ni español, la media suele rondar los 1.500 euros, y si a los treinta años se ganan unos 2.000 euros, los menores de 25 años rondan los 1.145 euros. Ingresos que difícilmente permiten planificar el futuro, sobre todo en una ciudad donde la vida es cada vez más cara.
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Barcelona, sin embargo, sigue en el fondo de mi mente. Théotime planea regresar. El hechizo todavía funciona, siempre que tengas los medios para permitírtelo.
